Desgraciadamente, suele ocurrir con demasiada frecuencia que al ver de adultos películas que nos fascinaron de niños, estas nos decepcionen. Mas de uno se habrá pasado años rastreando aquel título que le dejó marcado de pequeño y, tras encontrarse con él, no ha encontrado sin embargo las mismas sensaciones que perduraban en su memoria. Mi experiencia personal no es una excepción, sin embargo sí que hay algunos casos en los que las expectativas se han cubierto e incluso superado. Veamos un par de ejemplos.
‘El tiempo en sus manos’ (como se llamó en España) fue de esas películas que vi hace toda una vida en un cine de barrio. Basada en la novela de H.G. Wells ‘La máquina del tiempo’, recreaba el ambiente victoriano primero para luego mostrarnos el futuro de la raza humana en un mundo devastado. Allí, la idílica convivencia escondía bajo su superficie la maldad de los Morlocks. Ni que decir tiene, me enamore de la bella Eloi (Uina creo que se llamaba) y de aquellos verdes paisajes y celebré que el protagonista eligiera quedarse en el futuro para vivir en aquel mundo utópico.
Cuando muchos años después volví a ver la película, resultó gratificante comprobar que, desde el doblaje español de la época hasta su mensaje anti belicista, mantenía para mí todo su encanto. Incluso los decorados de cartón piedra y los cutres Morlocks eran de mi agrado. El que se estrenara una nueva versión de la novela en pleno siglo XXI no hizo mas que reafirmarme en el apoyo incondicional por este encantador título de los 60.
‘El nadador’ la vi de muy pequeño por televisión. Quedé entonces hipnotizado por aquel tipo que decidía regresar a su casa cruzando en línea recta los chalets que se interponían en su camino nadando en cada una de sus piscinas. Sin recordar su evidente título, la busqué durante años manteniendo dentro de mí aquel extraño poso que me había dejado. Cuando por fin di con ella me di cuenta sorprendido de que mi mente infantil sólo había rascado la superficie.
Aquel viaje del protagonista (el señor Burt Lancaster) resultaba ser un viaje interior. Toda la película era una metáfora de la torturada mente del nadador, de cómo intentaba juntar las piezas de su memoria y de cómo buceando en su psique nos revelaba un triste y oscuro final. Extraña y desconcertante, la película refrescó en mí aquellos sentimientos originales que recordaba y los enriqueció hasta cotas que no había imaginado. Agradable sorpresa que se mantiene aún hoy entre mis más valiosos tesoros.
Guardo otros ejemplos que ya les contaré algún día, ahora sin embargo me gustaría saber de sus experiencias, ¿alguna historia al final de la escalera quizás?, ¿algún niño vampiro dando golpecitos en el cristal de la ventana?, ¿cómo resulto aquel reencuentro con una galaxia muy, muy lejana?.


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4 Comentarios en “El difícil reencuentro con el cine de nuestra infancia”
Pues yo llevo toda la vida queriendo saber el título de esa película donde un niño vampiro llama a la ventana de otro niño. Si alguien la sabe me haría un favor.
La película era ‘El misterio de Salem´s lot’, que se emitió por televisión ampliada como miniserie. El dichoso niño marcó a toda una generación de santos infantes.
Yo fui uno de los que tuvo pesadillas de pequeño con arañazos lentos y agudos en la ventana. Buff solo de pensarlo se me pone la carne de gallina. La version televisiva no me causa hoy gran impacto pero el que siempre lo consigue es el libro, grandísima obra de Stephen King (no me imagino como serán las pesadillas de este hombre jajajaj)
De ‘El misterio de Salem’s Lot’ sólo he visto la versión moderna, y la verdad es que me gustó bastante. Aunque es lenta y como película no funciona del todo, la historia me pareció genial, y estoy deseando de pillar el libro.
‘The Swimmer’ no la he visto, la verdad es que ni me suena, y con lo que has dicho me has puesto los dientes largos… a la mínima oportunidad me la veo.
Por mi parte, cuando he vuelto a ver películas que no veía desde pequeño, la mayoría de las veces ha sido una decepción. Los ojos de un niño son capaces de volar muchísimo más lejos, quizá por no estar contaminados de la rutina y los golpes que nos da la edad. Sin embargo aún conservo un par de perlas en mi corazón que me siguen pareciendo increibles: ‘Dentro del Laberinto’ y ‘Cristal Oscuro’.
Y respecto a lo que dices sobre la escalera… madre mía. Vi siendo muy pequeño ‘Al final de la escalera’ y quedé traumatizado. Tanto es así, que incluso ver la portada del dvd ya me subía las pulsaciones. No he sido capaz de volver a verla en casi veinte años. Afortunadamente, hará ahora un año más o menos, me atreví a enfrentarme a ella (junto a casi una decena de amigos, todo hay que decirlo), y no sólo me pareció mucho peor de lo que recordaba, sino que no me dio miedo (¡reto superado!).