
Terminator
En marzo de 1984 se inició el rodaje de la primera película de la saga ‘Terminator‘ -del mismo nombre-, una saga que a día de hoy cuenta con miles de seguidores en todo el mundo, capaz de habernos llevado por la ciencia-ficción, la acción más frenética, thriller, road movie e incluso terror. También, en su segunda parte, fue la obra cumbre de uno de los mejores directores vivos de acción, James Cameron, cuya labor fue reconocida más tarde por ‘Titanic‘ (que sin embargo no le llegó ni a la suela de los zapatos). ‘Terminator’ fue rodada con bajo presupuesto, y el poco que tenían se les fue en un robot auténtico (sólo del torso) manejado a control remoto y unos planos en stop-moption para cuando debía aparecer entero. Usaron actores poco conocidos, y el éxito fue arrollador.
La idea base nació a partes iguales entre el propio Cameron y el escritor Harlan Ellison, aunque no se conocían en aquél entonces. Cameron ideó un asesino venido del futuro, terrorífico e imparable, que debía dar caza a una mujer. Un cyborg que no siente dolor, con una fuerza sobrehumana e incansable, fruto de sus propias pesadillas, plasmadas en un boceto de guión. Empezó a darle forma basándose en dos episodios de una serie que vio, que le inspiraron, cuyos guiones estaban escritos por Ellison. Este cyborg es el que llevaría por nombre Terminator, y estaría interpretado en las tres películas que hay hasta la fecha por Arnold Schwarzenegger, en el papel que acabaría por lanzarle definitivamente al estrellato tras haberse hecho famoso intepretando a Conan.
Harlam Ellison era -y es- un escritor de relatos de ciencia-ficción y terror de mucho éxito, que cuenta con numerosos premios (entre ellos Nebula, Hugo y Bram Stoker, todo un monstruo de la literatura fantástica), y que a lo largo de su historia ha trabajado con historias para capítulos de ‘Babylon 5′ o ‘Star Trek‘. Ellison había escrito un relato que personalmente me parece maravilloso, ‘No tengo boca y quiero gritar‘ (del que por cierto, se creó un videojuego que os recomiendo a todos los lectores que seais amantes de las aventuras gráficas), basado en la idea de un superordenador, AM, que tomaba conciencia de sí mismo y aniquilaba a la raza humana, conservando a unos cuantos conejillos de indias vivos.

John Connor, adolescente
Así, James Cameron creó al terminator, el cyborg asesino, y Ellison creó indirectamente Skynet, la inteligencia artificial que se rebeló contra los humanos y creó una nueva era de supremacía mecánica. No fue hasta muchos años después cuando el trabajo de Ellison fue reconocido, pero a día de hoy es un hecho.
La increible historia de la saga nos plantea un anillo de sucesos que empieza -o termina- en el futuro, con un mundo devastado por la guerra entre las máquinas y los pocos supervivientes, atrincherados y liderados por John Connor, un guerrillero que trata de devolverle la libertad a los suyos. Las máquinas idean un plan para eliminar definitivamente a los rebeldes, enviar al pasado, a los años ochenta, a uno de ellos, un asesino que busque a Sarah Connor, madre de John, y la mate antes de que pueda tener un hijo. Así eliminarían al líder y quién les mantiene unidos, y acabarían por tomar la tierra.

Terminator 2: El día del Juicio Final
Por su parte, los rebeldes envían a un héroe, Kyle Reese, el mejor amigo de John, que deberá encontrar a Sarah y mantenerla a salvo del asesino cibernético. Aquí comienza la caza, en la que Kyle y Sarah deberán huir del terminator para salvaguardar el futuro de la humanidad, que depende enteramente del vientre de ella.
Cameron nos deparaba una vuelta de tuerca de lo más intrigante, cuando la historia de ciencia-ficción se vuelve mucho más importante al enterarnos de que Kyle Reese se acuesta con Sarah, dejándola embarazada. De esta manera, Kyle es el padre de John; sin embargo, no habría podido serlo si John no le hubiera pedido que viajara al pasado. Se cierra así el ciclo de la saga, en el que realmente el pasado no puede existir sin el futuro, y viceversa. Una historia clásica de paradojas temporales, manejada a ritmo de escopetas y sonido de motores.
La segunda entrega se basa en los mismos parámetros, pero introduciendo algunos cambios importantes. El principal es el cambio de estilo de James Cameron, que abandona la tensión y la sensación de peligro constante de la primera parte para internarse definitivamente en el terreno de la acción más incontestable. Las máquinas, viendo que nada cambia y que su plan de matar a Sarah Connor no da resultado, envían un nuevo modelo de cyborg muchísimo más avanzado que el anterior, con el objetivo de asesinar al propio John Connor cuando es sólo un adolescente. Los rebeldes habían capturado y reprogramado a un cyborg del mismo modelo que habían enviado las máquinas en la primera película, y le envían para proteger a John, sabedores de que en este caso nada será suficiente para poder frenar al T-1000, un robot construido con nanomáquinas capaz de cambiar de forma a voluntad, con un esqueleto maleable parecido al mercurio. También aquí vimos un guiño a esas paradojas temporales de la primera. En este caso, se trataba de la creación de Skynet, a partir de los restos del terminator destrozado, mediante ingeniería inversa. Una vez más, el pasado no podría existir sin el futuro… y viceversa.

Uno de los mejores momentos de Terminator 2: El día del Juicio Final
James Cameron requirió la ayuda de Stan Winston, uno de los más famosos técnicos de efectos especiales de Hollywood (y del mundo). Winston, que a lo largo de su vida ha trabajado creando dinosaurios en ‘Parque Jurásico‘, componiendo la famosa escena final en primera persona de ‘Doom‘, o en otras muchas películas que se sustentan en gran medida en su maravilloso trabajo, como ‘Constatine‘, ‘Big Fish‘, ‘Eduardo Manostijeras‘, ‘Inteligencia Artificial‘ o ‘Aliens: El Regreso‘, consiguió en esta secuela un punto de inflexión para el tratamiento de efectos digitales en el cine. Los efectos usados en ‘Terminator 2: el día del juicio final’ son un referente para todo lo que se hizo después, y están creados con una maestría tal que incluso hoy, dieciocho años después de aquella hazaña, al espectador no le chirría lo que ve en pantalla.

Terminator: The Sarah Connor Chronicles
En 2003, doce años después de la segunda parte, Jonathan Mostow (‘U-571‘) se atrevió a retomar la saga con una tercera parte que dividió al público en opiniones absolutamente opuestas. Siendo una película de acción muy competente, y respetuosa con la línea argumental de la saga, no dejaba de ser un simple refrito de lo visto anteriormente, sin aportar absolutamente nada a lo que ya habíamos visto. El argumento era el mismo que en la segunda parte, pero en esta ocasión el cyborg que enviaban las máquinas tenía forma de chica (Kristanna Loken, preciosa) y era aún más poderosa que el anterior, mientras que John estaba un poco más crecidito. Por lo demás, la misma película otra vez, pero sin la fuerza y la garra que Cameron es capaz de imprimir a las secuencias de acción. Fue dilapidada por este hecho, y Mostow desterrado a ese limbo en el que conviven los directores capaces de coger una saga millonaria y estrellarla, aunque no lo merecía. Si no existiesen las otras dos, ‘Terminator 3: La rebelión de las máquinas’ habría tenido una acogida muy buena, estoy convencido de ello. Se castigó la copia, aunque el trabajo fuese bueno.

John Connor interpretado por Christian Bale en Terminator Salvation
Por último, en 2008 salió a la luz una serie para televisión, ‘Terminator: The Sarah Connor Chronicles‘, que ha dado dos temporadas . Ambientada entre los sucesos ocurridos en la segunda y antes de la tercera película, la serie recorre la época en la que el T-1000 ya fue destruido, y Sarah y John huyen por Estados Unidos perseguidos por la justicia que pretende culparles de los sucesos. Sin embargo, aunque creen que con sus actos habían evitado el futuro, todo vuelve a ser lo mismo, los terminator vuelven de nuevo a buscarles y deben enfrentarse a ellos. No ha tenido demasiado éxito, debido sobre todo a que vuelve a ser lo mismo de siempre, un refrito de la segunda parte, pero esta vez sin el buen hacer de Jonathan Mostow, y con mucho menos presupuesto. El resultado son unos capítulos bastante sosos, un quiero y no puedo que no llega muy lejos. Su mayor atractivo es poder conocer más sobre la trama y personajes secundarios.
Bien, hasta aquí hemos llegado con nuestro repaso a la saga de ‘Terminator’. Este viernes tendremos la película en las salas y podremos disfrutar de primera mano de la cuarta entrega, que promete ser radicalmente distinta a todo lo que hemos visto hasta el momento. La acción transcurre en el futuro, con un John Connor ya mayor, líder de la resistencia, en plena guerra contra las máquinas. Veremos cómo conoce a Kyle Reese, veremos cómo es ese futuro (más allá de las breves imágenes que nos mostrara Cameron al principio de sus películas), y sobre todo, veremos qué tiene que contarnos McG, un director que no goza precisamente del respeto de la mayoría, sobre este universo tan rico y lleno de posibilidades que es el de ‘Terminator’.

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2 Comentarios en “Desde Sarah Connor al día del Juicio Final”
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digan lo k digan terminator es y sera una de las mejores peliculas de ciencia ficcion de todos los tiempos y schwarzenegger el uniko y mejor actor para interpretar dicho papel ojala k pueda aparecer en un nuevo films para terminar por fin kon las makinas de skrynet