Ya que, en breve, se estará estrenando “X-Files: I want to believe”, la segunda parte de ese capítulo extendido que fue el primer film sobre la serie creada por Chris Carter a principios de los ´90, haremos una pequeña pausa para referirnos al personaje interpretado por Gillian Anderson.
Si uno presta atención a las mujeres protagonistas de series de los últimos 20 años, notará, sin ninguna sorpresa, un predominio de determinado tipo femenino. Casualmente, o no, sin embargo, no son las rubias (aunque este detalle todavía se repite) altas y voluptuosas las que protagonizaron las series que marcaron toda esta época. Dentro de la categoría “bonita”, probablemente sea Kristen Bell una de las elegidas, más allá de la presente popularidad de Hayden Panettiere, la heroína de “Héroes”. Jennifer Garner no es la típica belleza suave, sino más bien atlética, con su personaje Sidney Bristow, de “Alias”. Laura Prepon, por su parte, Donna en “That 70´s Show”, alta, curvilínea, informal. Sarah Michelle Gellar, más allá del Photoshop, nunca fue una femme fatale y, pasadas las primeras temporadas, se corrió para siempre de la imagen inicial de porrista.Todas mujeres de carácter, pasionales tanto como racionales, y ninguna el estereotipo de protagonista atractiva. Probablemente, todas le deben algo, o mucho, a Dana Scully.
A principios de los ´90, Chris Carter presentó un proyecto sobre dos agentes del FBI que perseguirían fenómenos paranormales. Su inspiración, entre otras, venía de una serie de los ´70s, llamada “Kolchak: The night stalker”, una serie sobre un reportero que investiga casos extraños que las autoridades prefieren dejar de lado. Durante el casting, Carter optó por un todavía desconocido David Duchovny y una joven actriz proveniente, más que nada, del teatro, Gillian Anderson.
El estudio, la todavía enclenque Fox, en un principio se negó. Querían alguien más alta, más bonita, con más curvas, con un atractivo sexual más inmediato. Pero Carter rechazó la sugerencia del estudio. “X-Files” sería una serie que pondría el 90% del acento en el argumento; los intereses románticos serían, una suerte de anomalía, apenas un agregado. De hecho, uno de los conflictos subyacentes para ambos protagonistas a lo largo de los 9 años de serie, sería que, por su compromiso para con una causa pública, carecían de vida privada. Scully, por ejemplo, más de una vez, planteó en voz alta sus dudas con respecto a seguir a Mulder, en tanto eso la inhabilitaba de poder concretar uno de sus sueños: una familia. A diferencia de otras ocasiones, en otras series, donde el conflicto pudo haber aparecido de forma más lineal, acá Scully revisaba numerosas veces su elección. Su decisión era conciente, pero, también, conciente de lo que estaba resignando; no había gratuidad, pero tampoco falta de fuerza a la hora de optar.
Carter, asimismo, decidió revertir los roles usuales, casi griegos, del hombre racional y la mujer emocional. En “X-Files”, Mulder es el creyente y Scully la intelectual escéptica, aunque tampoco esto sería lineal. Mulder, formado en psicología, da a todo el beneficio de la duda, pero es con respecto a la religión donde se muestra ambiguo. Scully, por su parte, funciona normalmente con un razonamiento científico, tal su formación, pero respeta la tradición religiosa que ha recibido desde niña; de hecho, en “All things”, capítulo dirigido por la propia Anderson, y uno de los más peculiares de todas las temporadas, impera un marcado aire metafísico.
Entonces, Scully no sólo no era una top model con alto coeficiente intelectual, sino que, además, ocupaba el rol usualmente asignado al hombre. Aun más, luego que Duchovny dejara de trabajar en la serie de forma regular a partir de la octavo temporada, Scully pasó a ocupar un lugar aun más protagónico.
Al comienzo de la segunda temporada, Anderson comunicó que estaba embarazada. El estudio volvió a la carga. Los bajos ratings de la primera temporada les hacía pensar en recastear a la compañera de Mulder. Pero Carter se mantuvo firmen. Curiosamente, uno de los conflictos subyacentes de Scully, su capacidad o incapacidad de ser madre, tenían un perfecto contraste en la inmediata maternidad de la actriz que la interpretaba.
En las siguientes temporadas, de todos modos, el aspecto físico de Scully / Anderson se iría modificando. Lo que en un inicio era una versión “barata” de Clarice Starling, el personaje de Jodie Foster en “El Silencio de los Inocentes”, con su traje gris y el cabello prolijo pero algo chato, sería reemplazado conforme pasara el tiempo.
A medida que fueron transcurriendo los capítulos, Dana Scully se fue transformando en un personaje icónico para los futuros roles femeninos. Para el final de la serie, Scully se habían convertido en un personaje de gran densidad dramática, decidida pero no exenta de dudas y conflictos, así como también una mujer atractiva no sólo por su belleza física, sino, precisamente, por su complejidad. En un medio, el de la televisión, que exige de equipos y actores velocidad en el trabajo, la construcción que hizo Gillian Anderson de su alter ego ficcional tomó un cariz, por momentos, más propio del cine o el teatro.
Probablemente, si uno tuviera que elegir un póster, terminaría optando por Kristen Bell o Jennifer Garner, Ali Larter o Jessica Alba, pero, mientras que los personajes de estas actrices eventualmente serán, en alguna medida, olvidados, para los seguidores de series y de la Ciencia Ficción, no quedará Gillian Anderson, sino Dana Scully.
Enlaces externos:
Otro perfil de Dana Scully, un poco más elaborado
Video de la campaña del nuevo film “X-Files: I want to believe”

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3 Comentarios en “Dana Scully: Esa pelirroja debilidad”
[...] Ya que, en breve, se estará estrenando “X-Files: I want to believe”, la segunda parte de ese capítulo extendido que fue el primer film sobre la serie creada por Chris Carter a principios de los ´90, haremos una pequeña pausa para referirnos al personaje interpretado por Gillian Anderson. Si uno pres … Source: Dana Scully: Esa pelirroja debilidad [...]
[...] La verdad que no recuerdo bien en que culminó la serie o cual fue el estado final de los dos agentes, pero Scully [...]
es la primera vez que encuentro este blog y debo decir que me gustó mucho.
Respeto a este artículo en especial debo decir que luego de Dana Scully encuentro que todos los personajes de detectives y agentes de fbi que he visto los encuentro muy similares a ella… Acaso la Dra. Brennan de Bones no se parece a ella (a pesar de estar basada en la vida de la antropóloga forense K. Richards), las agentes de cold case y sin hablar de la eterna compañera de grissom en csi las vegas… no sé a lo mejor sólo yo las encuentro parecidas.
Además no sólo ella marcó una diferencia entre los personajes de las series televisivas, sino que la serie en sí marcó la diferencia… presentaban autopsias (que ahora vemos en todas las series policiales), y el aspecto técnico estaba tan bien logrado que si a uno lo encontraban medio despistado se creía todo lo que veía (y lo peor es que la mayoría de las cosas que presentaban podían ser posibles si se las analiza hoy en día)… pero bueno… me inspiré mucho respecto al tema.. la idea era sólo felicitarle por el blog :)