
En 1971 empezó a emitirse una serie británica conocida en España como Los persuasores. La fórmula, de éxito probado, combinaba el humor y la acción con la intriga. Los protagonistas, un americano montado en el dólar gracias a su habilidad con las finanzas (Danny Wilde) y un lord inglés montado en la libra esterlina desde que salió del vientre de su madre (Brett Sinclair). Dos tipos millonarios (y por tanto con mucho tiempo libre para resolver misterios, descubrir complots, desenmascarar a asesinos y liarse con jovencitas de buen ver), inteligentes y sofisticados, y con innegables cualidades, físicas y monetarias, para ganarse el favor de las mujeres.
La elección de los actores que encarnaban a Wilde y Sinclair no pudo ser más acertada: Tony Curtis y Roger Moore, uno americano, el otro inglés, y ambos idóneos para sus respectivos papeles. Para Curtis, cuyas últimas tres películas —El rally de Montecarlo, Bajo cualquier bandera y Esta noche vamos de guerra— no habían acabado de funcionar (de hecho El estrangulador de Boston, de 1968, puede considerarse su último gran éxito en un papel protagonista), Los persuasores era una buena oportunidad de prolongar su popularidad en el medio televisivo. A Roger Moore, en cambio, le quedaba todavía lo mejor: como en Crossplot, el thriller que interpretó nada más concluir sus andanzas como “El Santo” (habían sido ocho años metido en la piel de un personaje, el de Simon Templar, que le reportó una enorme fama), su rol en Los persuasores se limitó a anticipar la que sería la segunda oportunidad de oro de su carrera: tomar el relevo de Sean Connery para empuñar la Beretta de James Bond.


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No cabe duda que las series de televisión en los últimos años han venido ganando tanto en calidad técnica como en contenido, siendo 
En 1.991, cuando
Año tras año tenemos todos los meses una gran variedad de premios que galardonan a diferentes ambientes de la cultura y medios de comunicación. Existen premiaciones absolutamente prestigiosas en las que todos desean participar y también hay otras que son tomadas de una forma más light con menos prestigio.
Las historias de vampiros desde la antigüedad han sido parte del misticismo urbano. Desde grandes libros, historias de amor, películas y series, nadie ha pasado por alto una buena historia de inmortalidad, colmillos y sangre.
estaba completamente enamorada.
La ardua tarea de contar el paso de los vampiros por televisión, tiene muchos más representantes de lo que uno piensa, desde el año 1966 con la presentación especial de un personaje en una serie que trataba todo tipo de casos sobrenaturales. Una época donde los programas trataban una temática general en diferentes episodios, temática que continúo a lo largo de los años.
próxima serie que nos toca resaltar es “
Así como hace unas semanas les presentamos las cinco ediciones de la exitosa serie Star Trek, hoy cerramos un capítulo en la vida de esta saga, con las novedades de la filmación de una nueva película que se espera supere el éxito de las diez anteriores.
interpretados por nuevos actores.
inexplicable muerte del protagonista,
La idea de inmortalidad, es tan tentadora como la vida misma. El no morir es un atributo que se le ha dado a muchos personajes de ficción a lo largo de la historia, el encanto que genera en los simples mortales como nosotros, concebir si quiera la idea de poder vivir para siempre, es como la fruta prohibida para Adán y Eva. No es casualidad que el hombre siempre desee aquello que no tiene, y es así en ese punto de base, donde las historias de seres que están más allá de nosotros logran eclipsar nuestra atención.


