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Anthony Kingsley Daniels dio vida al droide C-3PO ¿o viceversa?
Por sahores, el 16 de Mayo de 2008

¡Qué paradójico intervenir en las seis entregas de una de las películas más populares de la historia y no ser reconocido en la calle!
Y es que claro, esta fue la suerte que corrió Anthony Kingsley Daniels, que interpretó a C-3PO en Star Wars, quedando en el anonimato (excepto para los fanáticos) tras su traje.
C-3PO, Relaciones Interhumanas, o simplemente C-3PO, es un droide de protocolo, diseñado específicamente para interactuar con seres pensantes. Posee un amplio vocabulario, y comprende más de seis millones de formas de comunicación.
Construido por el joven Anakin Skywalker, y compañero del droide astromecánico R2-D2, con quien traba una fuerte amistad, tiene como función ayudar a explicar las costumbres, y usos de otras culturas, además de facilitar la comunicación como traductor.
Originalmente llamado 3PO, tras ser ensamblado completamente (entre los episodios I y II) toma el nombre de C-3PO.
Sobre el final del Episodio III, son borrados sus bancos de memoria para no revelar la ubicación de Luke Skywalker y Leia Organa, por ello no lo reconoce en la posterior Una Nueva Esperanza, así como tampoco a su creador Anakin, y afirma que el capitán Raymus Antilles de la nave Tantive IV ha sido su último dueño.
En 2004, C-3PO ingresó al salón de la fama de los robots.
Anthony Kingsley Daniels nació el 21 de febrero de 1946 en Salisbury, Inglaterra, y cursó sus estudios en la Escuela Giggleswick. Dedicado a la actuación, su papel más importante ha sido el del androide C-3PO en la saga de la “Guerra de las Galaxias” filmada entre 1977 y 2005. Daniels y Kenny Baker, que personificó al robot R2-D2, son los únicos actores que pueden jactarse de haber interpretado el mismo rol en las seis entregas de La Guerra de las Galaxias.
El origen de esta pieza en cuanto a su concepción es algo incierto pues tanto Antheil como Léger afirmaban haber propuesto la producción de la obra como producto de la necesidad de acompañar sus sonidos con imágenes, y viceversa. Las disidencias se observaron en el trabajo mismo, es sabido que la labor de ambos se llevo a cabo sin la intervención mutua y, de hecho, la composición del músico llegó, originalmente, a doblar la duración misma de la producción visual. Incluso en su exposición inicial en Viena durante el mismo año, la pieza fue mostrada como silente mientras dos años después el compositor interpretaba su creación en un concierto realizado en París.
cultural diferente y con escasos fondos.
Hay un dicho que dice que, cuando los obstáculos se acumulan y la aventura se transforma en algo que se adivina imposible en su forma original, es necesario hacer de la falta una virtud. En 
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