En una mixtura entre el film noir y el drama con elementos cómicos, Subset Blvd. (1950) presenta una historia de brillo decadente que toma lugar en la ampulosa meca cinematográfica entorno a la década de 1930, en que se produce el auge inicial de las producciones sonoras. La cinta cuenta con la dirección del polaco naturalizado estadounidense, Billy Wilder y la colaboración de Charles Brackett junto a D.M Marshman Jr. para la realización del guión que habría de ser presentado a los estudios Paramount página a página para evitar su previa censura dada la perspectiva por demás crítica con que aborda al mundo cinematográfico.
El comienzo del film nos presenta, en la voz de un narrador en off, un caso policial que ha tomado lugar en una de las fastuosas mansiones, situada en la calle de la que la obra toma su nombre. Sobre la amplia piscina podremos ver el cuerpo de un hombre acribillado suspendido, mientras los oficiales pretenden asirlo y los cínicos periodistas obtener desesperadamente imágenes e información sobre el asunto con el que habrán de lucrar. El relator omnisciente nos afirmará que se trata de un ignoto guionista de films mediocres y adhiere que en el oscuro suceso se halla implicada una célebre estrella del cine mudo. Con ello invitará al espectador a retroceder en el tiempo para desarrollar así el devenir de eventos que han dado lugar a semejante conmoción instaurando un flashback que se habrá de situar seis meses antes de la aparición del cuerpo.
La narración se centrará en el personaje del escritor Joe Gillis (William Holden) que, inmerso en una acuciante situación económica, recurre al director de la Paramount para presentarle su última obra esperando su consideración para llevarla a la pantalla. La respuesta es, de inmediato, negativa de modo tal que el protagonista retorna a su auto y comienza a planificar su retorno a Ohio donde trabajaba en el periódico como redactor mas comprende, pronto, que es seguido por dos hombres que luego entenderemos, son agentes de una empresa de renta de automóviles a la que debe una suma de dinero.
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¿Cómo puede explicarse esto? Butterfly on a Wheel (también llamada Shattered) cuenta la historia del feliz matrimonio Randall: guapo él, guapa ella, exitoso él en su trabajo, ella como madre de una niña adorable… y los primeros quince minutos no son más que la recreación de cuan maravillosa puede ser la vida si se parece a la de Neil y Abby Randall (Butler y Bello, respectivamente). Pero así no habría película, o en su defecto sería un tostón, así que, mientras van en coche, dejando a su niña a cargo de una niñera, aparece en el asiento de atrás el psicópata Tom Ryan (Brosnan), que les explica que las van a pasar canutas durante 24 horas para que él pueda estimularse viendo cómo hacen lo imposible por recuperar a la hija de ambos, que resulta que está secuestrada por la niñera.
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