Cine Independiente, Comedias románticas
“Cashback”: Deteniendo el tiempo para poder ver
Por A. Loust, el 14 de Mayo de 2008
¿Qué hacer cuando rompes con tu chica, para luego darte cuenta que no querías hacerlo, pero es demasiado tarde, porque ella ya está saliendo con otro y no quiere verte más la cara, y ahora no puedes olvidarte de ella? ¿Qué haces si el recuerdo de ella te mortifica al punto de no dejarte más dormir? ¿Qué hacer si dormir queda anulado como opción? Bueno, siempre hay algún supermercado abierto las 24hs.
Ben Willis rompe con su novia, porque considera que no hay nada que él haga que la haga feliz. Romper con ella, tampoco ayuda. La imagen inicial se congela sobre el rostro de la ennovia, enfurecida. Ben sólo puede mirar. De hecho, Ben es un aspirante a artista, alguien que disfruta con la mirada. No obstante, para el mirón también es necesario el descanso, descanso que deja de llegar una vez que el protagonista queda obsesionado con la imagen de la chica con quien ya no podía estar. Es un clásico.
Como Ben está estudiando, le hace falta dinero y, ahora, el tiempo le sobra (ya ha leído todo lo que puede ser leído, pensado todo lo que puede ser pensado, y le quedan varias horas de más), ingresa a un supermercado que está abierto las 24hs para cubrir el turno nocturno. Ahí queda, con otros perdidos igual que él, entre los cuales está Sharon – no es difícil adivinar que es lo que habrá de ocurrir con ella -.
“Cashback” es la expansión a largometraje de un corto que fue nominado al Oscar y premiado en otros festivales. Y, en el estilo que elige Sean Ellis, su director, la impronta del cortometraje se nota. Hay un desarrollo de los personajes que parece algo forzado, precisamente porque implica “estirar” lo que estaba pensando para la brevedad. Pero, de todas maneras, es esa misma característica la que le confiere un toque extraño.
Ben ansía la belleza, busca absorberla, congelarla en sus dibujos. En ese acelere que adquiere, que es como el equivalente de haber nadado en una pileta de café, Ben consigue detener el tiempo. Característica bien de realismo mágico, esta le da al protagonista la posibilidad de observar, de gozar profundamente en su mirada. Lógicamente, como es de esperarse, su objeto de deseo son las mujeres. Sin embargo, está también en los colores que adquiere el contexto cuando la acción se vuelve cámara lenta, cuando los cuerpos desnudos parecen hechos de alabastro, creados para ser mirados y disfrutados.
Ese voyeurismo es bien adolescente, de aquel que todavía tiene una mirada “pura” sobre el mundo y todo le resulta fascinante. También uno puede encontrar esa obsesión por el tiempo de Wong Kar Wai, aunque en un tono mucho más Light, menos filosófico. Este es un personaje, en definitiva, a quien el tiempo le sobra, pero no sabe qué hacer con él.
Corazón en conflicto, detenido, varado en agujas del reloj que se niegan a moverse. Ben es el falso enamorado. Romper con Suzy era lo correcto, pero, después de hacerlo, quiere tener lo que ya no puede. Típico. Típico también que luego ocurra a la inversa, pero eso ya es otro tema.
Tags: amor, cashback, comedia romántica, sean ellis




Con esta frase queda definido el carácter del protagonista, un excéntrico (a veces cómico) presentador musical de una televisión local de Manchester (Granada Televisión) que se lanza a la producción musical para cambiar la realidad establecida. Aunque el personaje, como la historia, está basada en hechos reales, se deforma la realidad a propósito en busca de una figura mesiánica, catalizadora de todos los cambios de una gran época. Se busca su mitificación. Y esta es la perspectiva con la que hay que analizar la película, como una historia basada en hechos reales pero deformada para convertirse en ficción; no como un documental (aunque en ocasiones el director no se defina y se quede a medio camino). Winterbottom propone una fusión formal de la realidad y la ficción imitando descaradamente la apariencia de las imágenes documentales. Así, en las recreaciones, el diseño de producción, el vestuario y la elección de los formatos y estilos de realización se calcan respecto a las imágenes reales, de manera que al combinarse, la mezcla resulta prácticamente imposible de descomponer.
Tras
Barton es un joven dramaturgo, idealista y egocéntrico, orientado hacia la izquierda (de ahí que busque permanentemente el ángulo social para sus obras). En el 


El film se centra sobre la figura de Wilson Joel (Hoffman), un joven diseñador de páginas web, que ha sufrido la pérdida de su joven esposa y no parece hallar sentido alguno a lo que ha quedado de su vida. Vemos, tanto en el comienzo como a lo largo del film, cómo el protagonista debe de recurrir a pequeños objetos con el fin de recuperar, acaso, algo de su presencia, mas es el descubrimiento de una carta que le escribiese antes de su suicidio el elemento que instaura un nuevo punto de atención. Aún impelido por su apegada suegra (Bates), Wilson no desea abrirlo puesto que quizás contenga algo que pueda cambiar la imagen que de ella tiene como así también de su relación, mas también porque, como dice el autor “entiende que es lo último que sabrá de Liza, (…) Esa es una de las razones por las que no abre el sobre, porque no quiere un cierre”.
El niño prodigio de la cultura pop de los años 90,
Temporal o no, Harmony Korine parece haber extraído una característica sobre los retratos oscuros de adolescentes que esnifan el pegamento, quieren acabar con sus padres, padecen del virus del desconocimiento y yerran al no reconocer sus malas vidas. A su modo de ver, este cambio en su manera de ver el mundo tuvo lugar cuando su casa se quemó con todos sus recuerdos y se refugió en la Amazonia, para formar parte de una secta dedicada al culto de un extraño pez que sólo se cada setenta y cinco años. Tanta parodia o parafernalia se confirma de manera involuntaria en 