
En tierra hostil
Kathryn Bigelow es una de los mejores directores de acción de las últimas décadas. Suyas son ‘Le llaman Bodhi‘ o ‘Días extraños‘, dos películas buenísimas que rompen con aquella estupidez de que las mujeres no son capaces de rodar acción. Bigelow no sólo es capaz de hacerlo, sino de mirar por encima del hombro a la gran mayoría de directores del género y reírse de ellos. Y con su última película, de título fatal traducido ‘En tierra hostil‘ (el original es ‘The hurt locker‘), vuelve a demostrar que es una de las mejores en su trabajo. Y yo que me alegro por ello, porque esta mujer es capaz de ponerme los nervios en tensión con suma facilidad, y hacer que lo pase realmente bien en la sala.
‘En tierra hostil’ cuenta la historia de William James, militar destinado en la guerra de Irak, con un equipo de artificeros. Durante la película asistiremos a las últimas semanas antes del relevo, siendo una historia algo curiosa puesto que no es una única trama que abarque todo ese tiempo, sino cada una de las misiones a las que van haciendo frente cada día, todas independientes unas de otras (excepto por el equipo de artifieros, claro está). Así pues, estamos ante una película que es en realidad una serie de cortometrajes sobre la guerra, mantieniendo personajes y situación general, pero metiéndonos en un capítulo diferente en cada momento de la película. ¿Sabéis qué es lo mejor? Cada una de esas historias tiene introducción, nudo y desenlace, lo que significa que la historia no irá creciendo hasta un punto álgido cerca del final, sino que tendremos multitud de puntos álgidos a intervalos regulares, haciendo que la tensión se mantenga siempre a flor de piel, siempre los vellos de punta sin saber si saldrán de ésta, o qué pasará.

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Si hay algo que no se puede negar, es que
Si hay algo para decir de esta película es que es diferente, arriesgada, provocadora, independiente. Si hay algo más para decir, es que es una película de autor, o mejor dicho, de autora.
Mientras Tanto es una coproducción entre Argentina y Francia. Fue dirigida por Diego Lerman, quien fuera galardonado en el año 2002 por la Cinefondation con una residencia de cuatro meses en Cannes para escribir un guión. Fue allí donde comenzó a esbozar las primeras líneas del que sería el guión de ésta, su segunda película, después de Tan de Repente.
Hubo algo en el tándem de películas que hizo 


