Gran triunfadora del pasado festival de Sitges, donde consiguió cuatro premios (mejor director, mejor actriz, el premio de la crítica y el del público) [REC], dirigida por Paco Plaza y Jaume Balagueró, es una aterradora montaña rusa donde los momentos más tranquilos nos preparan para las sensaciones fuertes que llegarán después.
Rodada “cámara en mano”, cuenta la historia de Ángela (interpretada por Manuela Velasco), una reportera de televisión, y de su cámara Pablo, que están realizando un reportaje para la televisión sobre cómo es una noche normal de los bomberos de Barcelona. Esta es la parte más floja de la película, aunque subyace en ella una crítica a la televisión actual, o al menos a la parte más sensacionalista; la reportera tiene una actitud bastante hipócrita ante los entrevistados y está deseando que ocurra algo grave para poder grabarlo, en definitiva, tener “carnaza”. La noche transcurre con tranquilidad hasta que reciben un aviso de que en un edificio hay una señora dando gritos y tienen que evacuarla, y es aquí donde realmente empieza el terror: la perspectiva en primera persona nos sumerge de lleno en la película, que tiene un ritmo espectacular, y donde las situaciones de tensión se van sucediendo una tras otra, logrando un efecto de realidad visto muy pocas veces antes.
Además de la protagonista, que hace muy bien el papel de reportera repelente que con la excusa del derecho a la información de los espectadores justifica el “todo vale”, el resto de actores también logra transmitir que son personas normales que se ven en una difícil situación con una cámara de televisión que lo está grabando todo, exceptuando la madre de la niña, que sobreactúa en numerosas ocasiones.

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Darío Grandinetti
con su esposa a un tranquilo paraje del País Vasco, ve a través de los prismáticos a una joven desnuda en medio del bosque y se pregunta qué misterio encierra todo aquello. Cuando va al lugar en cuestión, un hombre con una extraña venda rosa le ataca y a partir de ahí se desarrolla una trama que resulta ser igualmente sencilla y compleja, un argumento tan falto de lagunas narrativas a pesar del tema que abarca, tan minucioso, tan sobrio, que podemos concluir que es un gran comienzo para Vigalondo. Sin ser una película redonda, es obviamente la confirmación de que el director es una de las grandes esperanzas del decadente cine español. Ante todo, un disfrute para el espectador el contemplar un envolvente puzzle donde la impredecibilidad es latente y las piezas van encajando con jovialidad.

Promocionada con una excelente campaña de publicidad, ha sido de nuevo el género fantástico quien ha salvado la taquilla del cine español en esta temporada, con esta producción que, sin el apoyo económico y personal de Guillermo del Toro no habría podido realizarse de esta forma tan acertada, al menos en los aspectos formales.
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Una de las mejores actrices españolas es sin duda
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Una de las últimas películas argentinas en obtener cierto éxito de taquilla fue “Tocar el Cielo”, de
En Argentina, Santiago (Arana) se casó con su amiga Amparo (Germán) para que ésta pueda tener papeles para adoptar un hijo. Mientras, en Madrid, Gloria (Blum) planea la cena del 31 de diciembre junto a su amigo de toda la vida, el histriónico hippie burgués Pedro (Lera), quien vive con hijo Fidel, aunque se llevan muy mal. El resultado es una comedia con algunos tonos dramáticos muy emotiva, en ocasiones con escenas irreales o sobreactuadas que sin embargo no le quitan la esencia predominante al filme.
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