Nuevamente les presentamos un película estadounidense donde la accion y el suspenso esta en todo momento. Vantege Point o Puntos de vista fue estrenada este año protagonizado por actores consagrados como son Dennis Quaid y Forest Whitaker, también podemos destacar le presencia de Sigourney Weaver, William Hurt, Matthew Fox ( Jack, de Lost) y el español Eduardo Noriega, debutando en la industria de Hollywood.
La película trata resumidamente en un atentado en la plaza Mayor de Salamanca (España), donde cada personaje lo vive y lo ve de manera distinta, uniéndolos al final y dándole un resultado coherente. Los hechos en si no deben durar mas de media hora, pero viendo cada personaje lo que hace al mismo tiempo que otro, la película tiene una considerable duraciones de una hora y media.
La historia comienza desde el punto de vista de una cadena de televisión, viendo desde afuera todo lo que pasa, y también sufriendo la perdida de una de sus periodistas ( por una explosión que mas adelante comentare). La Plaza mayor esta repleta de gente y se espera la llegada del presidente de los estados unidos para celebrar una cumbre internacional de paz. Mientras los abucheos de la gente aumenta el presidente llega al lugar con sus varios guardaespaldas, dos de los cuales son protagonistas de la historia. Ya estando en el podio, mientras el presidente hablaba, recibe dos disparos en el pecho, toda le gente empieza a desesperarse y corre para todos lados. Luego de unos minutos, el caos empeora cuando un explosión destruye todo el podio presidencial. Este increíble comienzo nos hace suponer que la película es bueno, con el tiempo nos damos cuenta que así es y el final, se los anticipo que es increíble.
Que mejor panorama para todos los fanáticos de las historias de Marvel Comics que una revisión de lo que es la exitosa saga de Ironman, quien permite realizar de un punto de vista diferente al resto de los integrantes de las famosos comics de Marvel el afán de obtención de justicia frente a una cada vez más complicada sociedad donde los derechos de las personas y la integridad de los países parece diluirse entre corrupción, ambición y fanatismo.
La película hará su estreno oficial en España el 29 de Abril del 2008, por lo que muy pronto se podrá apreciar la soltura de Robert Downey Jr. en el papel de Tony Stark, un multimillonario que en su vida oculta encarna al super héroe Ironman. En la primera película del comic original, Tony Stark resulta secuestrado por terroristas en Afganistán, siendo obligado a cumplir la condición de construír un misil de características sumamente tecnológicas, sin embargo es ahí donde el paladín aprovecha de inventar un traje que en primera instancia le servirá de escape de su prisión y luego pasará a ser parte integral de su vida cuando la perfeccione y se convierta en uno de los justicieros más queridos por los seguidores de las series Marvel Comics.
Definitivamente se espera que esta película sea toda una revelación en cuanto a producción y es que siendo pensada con mucho tiempo de antelación (2006) pretende derribar aquellos mitos que dicen nunca podrá una cinta cinematográfica superar al comic original, ya lo hemos visto en otras series como Hulk o los cuatro fantásticos, que a pesar de tener segunda parte no logro una audiencia y calidad sorprendente (dicho por los propios fanáticos), sin embargo apuntándose a lo logrado por films como Spiderman, los creadores de Ironman confían en que con elementos como la entretención, una trama interesante (algo pocas veces visto en una película basada en Comic) y tecnología de última generación lograran el cometido propuesto de evitar abusos a la hora de redactar un libreto de 90 o 100 minutos respecto de una serie que abarca mucho mas que eso en sus innumerables páginas.
Ahora bien, es preciso señalar que esta película esta orientada a dar una primera buena impresión y a dejar a todos los espectadores mas que conformes con lo realizado, ello motivado por la utilización de 100.000.000 de dólares para su presupuesto y por la inmediata proyección a dos partes más que harían una trilogía del hombre de hierro (Ironman), sin pensar en que el afamado y bien intencionado Tony Stark, pasará a ser además afortunado por contar con un vehículo de ultima generación y con un diseño simplemente sorprendente como lo es el Audi R8.
Como un dato interesante para los fanáticos hay que decir que la armadura ha sido diseñada con sumo cuidado respetando en general (colores) el formato original, pero añadiendo obviamente ciertas características propias del diseño conceptual y tecnicismos bélicos ad hoc al tiempo en que vivimos y algo más, después de todo, no cualquier súper héroe posee un Audi R8 en la cochera.
Dichas las palabras mas interesantes del nuevo proyecto que pretende trasvasijar un comic en la pantalla grande, tenemos el deber de informar respecto de la otra cara de la película, el impresionante y siempre elogiado Audi R8, quien hace su estreno de manera oficial y de que mejor manera que en la pantalla grande, donde todos quieren estar y muy pocos logran aparecer. Audi ha sido sumamente hábil en lograr participar en una película como Ironman, y es que el segmento de mercado al cual se aboca es precisamente el que gusta de los tecnicismos tecnológicos y que persigue por sobre todas las cosas la deportividad y prestaciones extremas que conviertan muchas veces (en relación a los coches) a su vehículo en el mejor de entre los de sus conocidos o cualquiera que comparta el semáforo tras la luz roja.
¿Qué harías si el mundo se acabase irreversiblemente en 72 horas? ¿Qué harían tus vecinos, tu familia, el mundo entero? El Secretario General del Comité de Naciones anuncia que un gigantesco meteorito se acerca a gran velocidad hacia la Tierra. Su impacto acabará con toda la vida en el planeta en el plazo de tres días. La desesperación, el caos y la muerte recorren el mundo. Los habitantes del pueblo perdido de LAGUNA escuchan aterrorizados la noticia.
Ante la histeria colectiva, Ale (Victor Clavijo), un joven frustrado que vive con su madre Rosa (Mariana Cordero) y hace chapuzas a domicilio, piensa pasar sus últimos días encerrado, emborrachándose y escuchando su música favorita.
En el pueblo, el caos se apodera de las calles: algunos escapan sin rumbo, otros se suicidan, se producen todo tipo de desmanes, robos y crímenes… Para sorpresa de Ale, su madre, Rosa, decide ir a casa de Tomás, su hermano, que vive en las afueras del pueblo en una casa de campo con su mujer y cuatro hijos. Los presos se escapan de las cárceles y Rosa teme que entre los fugados pudiera encontrarse alguien a quien conoce, alguien al que el paso del tiempo no ha podido borrar. Un violento criminal que guarda un oscuro vínculo con Tomás.
A su llegada a la casa de campo Rosa descubre la ausencia de los padres. De esta forma, los planes de Ale cambiarán repentinamente cuando se vea obligado a ayudar a su madre a proteger los cuatro hijos de su hermano ante la inminente amenaza de ese siniestro y macabro personaje (Eduard Fernández). Tres días que harán que Ale deseara que el fin del mundo ya hubiera llegado.
Tres días que harán, por primera vez, que Ale encuentre el sentido de la vida…
“No me hubiera gustado morir en los 90, cuando la restauración neoliberal avanzaba por el mundo y me hacía sentir parte de una generación tirada a los perros; al final de un siglo que nació al calor de la Utopía y terminó al borde de la desesperanza, resignando la expectativa de toda redención posible; acosada dentro del marco de un tiempo que obligaba a la renuncia de todo proyecto colectivo; reducida a la inmediatez de mi supervivencia y la de los míos –que son muchos más que la extensión de mi sangre-, sabiendo que éramos los últimos de una generación que tardaría mucho en volver.
En los 90, cuando bajo los restos de un socialismo no derrotado por la fuerza de sus enemigos sino implosionado por su propia incompetencia y corrupción interna, se desmoronó la esperanza, arrastrando los sueños de millones de seres humanos que aspiraban todavía a un bienestar moral y material que no implicara la explotación de otros seres humanos ni su condena a la marginación y la miseria…
…No me hubiera gustado morir en los 90, cuando triunfaba la idea de que cada uno debía valerse por sí mismo, y de quien dependía del Estado para educar a sus hijos o garantizarles la salud era un perdedor. Cuando esta ideología reinante, que entronizaba el egoísmo, imponía salvarse y salvar su cría al modo selvático y se convertía en la matriz ideativa que permitía creer que se debía ‘achicar el estado, para salvar la nación’ –así con minúscula, porque el Estado era un mero administrador de las riquezas y miserias privadas- arrastrándonos a la descontrucción de toda noción de comunidad…”
Estoy convencido de que hay películas que se piensan, otras que se sienten, y algunas que implican hacer ambas cosas… Juno definitivamente se siente desde lo más profundo del corazón, por este motivo, ni bien terminé de verla, me senté desbordado de emoción a escribir esta recomendación, porque eso es lo que quiero, que la vean (al menos aquellos que aun no lo han hecho), les aseguro que no se van a arrepentir.
Obviamente, la exquisita riqueza de este particular relato “nace” desde el guión magistralmente escrito por Diablo Cody (ganadora de un Oscar por este trabajo), pero también hay que reconocer que el mismo esta bien sostenido por un círculo retroalimentado de aciertos y cosas bien hechas. El resultado, es sencilla y simplemente perfecto, como los engranajes de un reloj suizo.
El brillante guión no deja nada librado al azar, todo está pensado para que encaje como piezas en un rompecabezas, el perfil de los personajes, los filosos diálogos entre ellos, la elección del nombre de nuestra adolescente, locuaz y sarcástica heroína (teniendo en cuenta que Juno representa a la Diosa de la maternidad en la mitología romana, reina del olimpo, protectora de las mujeres, entre otras características), y hasta la elección del nombre de su pequeña hermanastra Liberty Bell (Campana de Libertad) -tal vez como para dejarnos en claro el hecho de que la familia en cuestión es más bien de corte liberal-. Todos pequeños detalles con los que Cody juega para lograr crear una profundidad sin igual en los personajes que describe, quienes son interpretados majestuosamente por actores de gran carácter -aunque no tan conocidos comercialmente- y que tienen su punta de lanza en la aquí espectacular Ellen Page (nominada al Oscar por esta película en el rubro de mejor actriz principal).
Ya desde el inicio del filme queda claro que Juno no es una chica del montón, un poco más madura que el resto de sus compañeros, está centrada en otras cosas menos frívolas y/o propias de la edad, inclusive llegando a ser considerada “rara” por el resto de sus pares. Es poseedora de un vocabulario muy desarrollado, directo e irónico (hasta el punto a veces de resultar extremadamente provocativo e irreverente) y una frialdad emocional sin igual. Con estos recursos protege su hermético mundo de aquellos sentimientos que la pueden llegar a lastimar, son métodos que aprendió a usar tal vez por el temprano abandono de su madre biológica, hecho que seguramente influye en su decisión final de no abortar y en cambio si buscar una “familia feliz”, esas que duran para siempre y que en un momento de la historia le pregunta a su padre si existen, para que críen a “la cosa” (como ella llama a su bebé en desarrollo). Es a lo largo de esta búsqueda, y mientras transcurre su accidental embarazo, que iremos observando la increíble e inevitable transformación de nuestro pequeño personaje, quien a pesar de ser distinta a los demás, no deja de ser una niña inocente y asustada de 16 años que se ha encontrado cara a cara con la vida y que solo quiere seguir siendo lo que es, pero que observa en su cuerpo, como se convierte en mujer.
No soy un fanático de laspelículas de terror, pero esta sinceramente me llamo la atención ya que este film, es un remake estadounidense de una película asiática que consiguió un gran existo a nivel mundial en su tiempo. Se estrenara el 14 de marzo.
Esta es una historia típica de terror, los efectos especiales son muy comunes igual que los sonidos animados. Claramente no es una superproducción ni mucho menos, pero es una gran película que te trasporta a otro mundo desconocido, el de los muertos.
Sydney Wells interpretada por la deseada actriz de Jessica Alba, es una reconocida violinista de Los Ángeles que quedo ciega desde los 5 años por un accidente con su hermana. Luego de 15 años de espera, se decide a hacer un trasplante de córnea por segunda vez ( ya que anteriormente a los 12 años le había salido mal) para recuperar la vista, pero lo que ella no sabe es que no solo va a ver el mundo normal, si no también va a poder ver a los muertos.
En uno de estos hechos, por llamarlos, “extraños” se ve muy afectada, por lo cual decide en que no quiere ver mas y esta un tiempo con los ojos vendados, lo cual preocupa mucho a su médico y hermana.
A través de la película, nadie la escucha y piensan que se ha vuelto loca, el suspenso sigue en pie en muchos tramos, pero en otros, hay que decir verdad que se tornan largamente aburridos, a pesar de ser una película relativamente corta (una hora y media de duración).
Una introducción musical que pasa desapercibida durante los primeros minutos y que termina pasando desapercibida ante la fuerza de las imágenes de Paul Thomas Anderson. La sutileza en el montaje, la utilización de violines para la banda sonora, los intercambios de mirada impacientes, la precisión maníaca de un gesto y la intensidad brutal de las imágenes dicen todo. Así comienza una historia que dura más de dos horas y media, en la que los acontecimientos se entrecruzan con la misma potencia; porque Pozos de Ambición es un meteorito dispuesto a estrellarse contra todos los que se sientan en la sala de cine. Una apuesta por la inteligencia y sensibilidad del espectador. Un modelo de construcción de historias que Paul Thomas Anderson ya había experimentado en otra ocasión con menos medios. Después de No Country for Old Men, de los hermanos Coen, tenemos encima de la mesa una de las mejores cintas del año. ¿Os seguimos contando de qué va?
Daniel Plainview (Daniel Day Lewis) es un prospector de petróleo astuto, hijo de un perforador que murió en su trabajo, compra los derechos de explotación de unos pozos de petróleo de una familia que vive en un rancho de Texas. El petróleo va a cuestionar el sueño americano. Con eso está todo dicho. Sería inútil contar más porque todo está en la pantalla. Aparentemente, Pozos de ambición diseca la fascinación americana del Western a través del itinerario de un trabajador que se convierte en magnate del petróleo. Un Rockefeller a partir de la nada. Más concretamente, de Edward Doheny, personaje que existió realmente y que es fuente de inspiración del cineasta, que a principios del siglo pasado hizo cavar más de quinientos pozos y en cinco años pasó a disponer de una de las fortunas más considerables de América. El director de la cinta se ha inspirado en tópicos ricos en detalles, destacando los hechos históricos y poniendo la mano en antiguos cuadernos de la época.
En la parte del trabajo histórico, el concepto de transposición literaria no es una obsesión enfermiza para el cineasta. Al fin y al cabo se centra en dos temas personales que ya exploró en el pasado. Nada más y nada menos que las relaciones filiales entre un padre y un hijo, y el problema de la ge a través del personaje de un predicador evangelista que disimula su falta de fe. Esto ya lo habíamos visto en Magnolia, pero estos temas principales en Pozos de Ambición se expresan como los problemas de búsqueda frenética de dinero. Nada se sugiere, todo es instintivo, el resultado es un guirigay de imágenes intrigantes. Las escenas de evangelización se revelan trágicamente grotescas, siempre desactivadas por la mirada de Plainview que toma la fe y la religión como subterfugios para hacer sonido ambiente. En esta mirada cohabitan la tragedia y la broma.
Después de haber conquistado el éxito a través de la conocida saga Bourne en 2002, con The Bourne Identity, y tras la decepción de Sr. y Sra. Smith. Doug Liman vuelve de nuevo con la adaptación de una novela bastante inspirada en los héroes de la Marvel. Más o menos.
David Rice descubre con quince años que tiene la capacidad de tele-transportarse, capacidad que utiliza para robar bancos y vivir una vida muy plácida a la vez que conoce el mundo entero. Sin embargo, hay una organización secreta dispuesta dirigida por un personaje misterioso que responde al nombre de Roland y que decidió eliminar a todos los jumpers del planeta. Porque está claro que David no es el único que puede tele-transportarse.
Quien más quien menos, todo el mundo recuerda la escena con la que comienza X-Men 2, donde se veía al mutante Diablo teleportarse a través de la Casa Blanca con la finalidad de quitar la vida al presidente de los Estados Unidos. Esta secuencia demostraba las posibilidades de este recurso de cara a montar escenas de acción, y Jumper es una película entera explotándolo. Una inspiración que proviene del mundo de los cómics, tanto por el aspecto visual de la película como por los numerosos guiños al universo Marvel que hay repartidos a lo largo y ancho del metraje.
Los aficionados a las historietas con más dibujos que letras ya saben a qué atenerse, el joven David descubre que tiene súper poderes. En vez de lanzarse en una carrera por hacer el bien en el mundo se dedica a dar saltos por los bancos de todo el mundo. Muy lejos queda la ingenuidad de Spiderman o Superman, David Rice va a por la pasta y es capaz de dar la vuelta al mundo con tal de hacerse millonario. Una reacción que podríamos tener cualquiera, sobre todo con lo cara que está la vida.
Los efectos especiales son espectacularmente brutales y estoy seguro de que para rodar la película han destrozado decorados a punta de pala, de hecho, los jumps es lo mejor de la película (no es que esté dándole vueltas a la misma idea en el artículo, es que no da para mucho más). El paso de un escenario a otro es sorprendente siempre y nos preguntamos dónde va a aterrizar Hayden Christensen en esta ocasión. Un aspecto fantástico del que se benefician en especial todas las secuencias de acción, en especial la pelea de “jumpers” a través de distintos sitios del planeta. El concepto de “la diversión” que proporciona este poder es explotado por el director de la cinta, que sale bien parado gracias al uso de unos efectos especiales impecables. En ningún momento se va a explicar el fenómeno, ni como David aprende a controlar sus poderes y hacerlos evolucionar. ¿Mutación genética? Vayan ustedes a preguntárselo a Doug Liman.
Asterix en los juegos olímpicos fue precisamente, el primer cómic que cayó en mis manos de los irreductibles galos. Durante muchos años, fueron, junto a Mortadelo y Filemón, los protagonistas de momentos muy divertidos en mi habitación. Pese a esto, el hecho de que la película más cara nunca realizada en Europa sea protagonizada por ellos da que pensar, aunque algunos aficionados a las aventuras de los dos galos más famosos de la historia están de enhorabuena: la película no es, ni mucho menos, tan mala como algunos agoreros habían predicho, no es el derrumbe de los personajes que algunos imaginaban tras haber presenciado las imágenes de la promoción excesiva a la que la película se ha visto sometida. La promoción de Santiago Segura en nuestro país ha sido interesante y seguro que ha aprendido algunas cosillas para ¿Torrente 4? Tras haberla visto debo confesar que el resultado final es un poco inquietante, hasta el punto de dejarme con la sensación de no saber si lo había pasado bien o mal.
Llegado el momento, todo el mundo es capaz de comprender algunas de las observaciones y advertencias realizadas por el productor Thomas Langmann, a la vez improvisado co-realizador y co-guionista que se pasó toda la promoción haciendo hincapié en que todo el peso de la película recaía sobre una multitud de colaboradores. La verdad es que en cierto sentido le comprendo, porque la película no es para tanto y el presupuesto invertido es brutal. Quizá lo mejor de todo sean los decorados que se han creado a tal efecto. Lo que se anunciaba como una divertida película de pruebas deportivas con algo de acción y mucho sentido del humor se ha convertido en algo más cercano a un episodio de Alain Chabat que de Thomas Langman. En efecto, se prometieron muchas cosas, pero es que la película ha intentado abarcar tanto que al final peca de demasiado ambiciosa.
Las pruebas deportivas funcionan perfectamente y para hacerlas más divertidas se ha recurrido a personajes conocidos, algo que termina dando la sensación de que: no son actores y le restan credibilidad a la cinta. David Beckham, Zinedine Zidane y Michael Schumacher hacen pequeños cameos que terminan cayendo por su propio peso. Por ejemplo, Dany Boon, que aparece a mitad de la película para decir tres palabras no termina de ser útil. Asterix y Obelix es una reiteración de cameos más o menos interesantes como la incuestionable aparición de Michael Schumacher como piloto. La trama general del filme se basa en el guión de Albert Uderzo y René Goscinny, no creo que hubieran admitido otra cosa, pero con la inclusión de algunas adaptaciones un poco dudosas.
Segundo largometraje del realizador de Thank you for Smoking y segundo éxito. Después de la comedia más cínica y más divertida del año pasado, Jason Reitman vuelve de nuevo con una película asombrosa, empezando con la misma ironía que Thank You for Smoking y progresando poco a poco hacia una fábula sobre la vida y el amor. Corrosiva y terriblemente marginal en su concepción, Juno es una obra de esas que te enganchan gracias a la presentación de toda una galería de actores estupendos capaces de sorprender en todo momento al espectador. Y lo mejor de todo es que las emociones se trastornan y entrecruzan convirtiendo a Juno en una pequeña obra maestra en la gran pantalla.
Juno MacGuff, joven muchacha de 16 años viva y sagaz, se enfrenta a un embarazo inesperado del que es culpable su compañero de clase Paulie. Con la ayuda de su mejor amiga, la tierna Leah, Juno encuentra unos padres mucho mejor preparados para su futuro bebé en la persona de Marco y Vanessa, rica y seductora pareja de las afueras que desean ardientemente adoptar a la criatura. Con unas ideas muy claras en su cabeza, Juno cuenta con el apoyo incondicional de sus padres; un apoyo necesario ya que el adolescente, en su toma de contacto con los futuros padres adoptivos, deberá hacer frente a situaciones muy complejas antes de encontrar su lugar en el complicado mundo de los adultos.
Tengo que decir que no me esperaba este tipo de película a estas alturas del partido. Thank you for Smoking emanaba cinismo, maldad, un segundo grado cinéfilo y multitud de crisis nerviosas hasta el punto de que Jason Reitman se había convertido en un proyecto de enfant terrible de Hollywood. De Juno esperaba una crítica mordaz y terrible al sistema americano, una ostia en la cara a todos esos adolescentes mimados que tienen en la diversión su forma de vida, y Juno era el personaje que iba a recibir todos los golpes. Sin embargo, la chiquilla de dieciséis años, será capaz, contra viento y marea de tomar sus propias decisiones. Juno es algo que uno no puede esperarse. Jason Reitman ha apostado por una historia simple con un mínimo de efectos y una gran eficacia. Los personajes, luminosos incluso en sus detalles más pequeños forman un conjunto homogéneo. Y es que, mientras que uno se espera a toda una masa concentrada contra la pobre Juno, la joven adolescente se revela como tremendamente madura para su edad y terriblemente cínica. Respaldada por su mejor amiga, su familia y un amigo, Juno nunca está sola, es apoyada por todos desde el principio hasta el final del metraje.
Pretendiendo dar un giro a las malévolas prácticas del cine americano, Juno se construye en torno a personajes apasionantes. Al mismo tiempo son referentes en su compromiso en pro de esta señorita tan retorcida y sensible a la vez, y sorprendentes por sus capacidades para superar todos los tópicos, la familia MacGuff es posiblemente el conjunto más rico que hemos encontrado en una película durante los últimos años. La suegra se convierte en un ser divino, una figura maternal protectora inesperada e inusual. La mejor amiga, pom-pom girl, posee ese humor y ese candor que permite desdramatizar la menor situación. El padre está presente, listo para asumir los errores de su hija y reírse con ella… La pareja de padres adoptivos oculta algunas debilidades mientras que el pequeño amigo, pretende asumir sus responsabilidades y aprender a crecer. Y alrededor de todos ellos se encuentra Juno, interpretado por la Ellen Page más grande que hemos visto nunca, capaz de utilizar su capacidad de persuasión, su cinismo y su bocaza para afirmar y construirse un caparazón. Juno sabe abrir su corazón, aunque con mucha precaución.