Big Nothing es una producción independiente del 2.006 dirigida por el joven francés Jean Baptiste-Andrea, que cuenta en su elenco con el comediante inglés Simon Pegg, la joven y atractiva Alice Eve y -no importa lo que haga siempre seré Ross – David Schwimmer.

La película se centra en la vida de Charlie (Schwimmer), quien debido a una enfermedad que le hará perder la memoria en el futuro cercano se queda sin trabajo como maestro, obligando a su familia vivir lo que él llama “una vida de segunda”. En su desesperada búsqueda de una subsistencia mejor para su hija y mujer, quien trabaja como policía, Charlie decide aceptar un trabajo en un call-center de servicios de computación. En su nuevo puesto, en el que claramente se encuentra subempleado, conoce a Gus (Pegg), quien le ofrece ser parte de un plan para extorsionar al pervertido reverendo de la ciudad y ganarse 100.000 dólares. Al plan se involucra la joven y atractiva Josie (Eve), amante de Gus, y quien es la parte faltante de lo que parece ser una sencilla, lucrativa, rápida e inmoral forma de ganarse una buena cantidad de dinero.
El plan desde su inicio, y de manera nada sorpresiva para el espectador, no sale de acuerdo a lo concebido, tanto porque las coartadas que iban a utilizar no sirven como porque la persona que iban a chantajear resultó peor de lo que esperaban. A medida que avanza el crimen, el plan comienza a desmoronarse llegando a complicarse hasta niveles inesperados.
La historia se sustenta y conecta en muchas e inmensas coincidencias que en algún momento superan la capacidad de suspensión de la incredibilidad de la audiencia, y que bajo ninguna circunstancia aguantaría un segundo visionado. Cierto es que parte de las comedias es que las cosas sean fuera de lo común y extrovertidas, pero en un momento en que se llega a exagerar de las mismas, se hace cada vez más difícil reírse de ellas. Tenemos que creer que esas cosas se están viviendo, y cuando la historia sobrepasa en su ficción y nos desconectamos de lo que acontece en la pantalla, ya no creemos en lo que nos están contando y no puede causarnos gracia.
Sin embargo, es de resaltar que debido a que la película cuenta con diálogos y situaciones muy cómicas, hacen que esta termine funcionando, aunque sólo sea por una vez. Muchos de los gags de la película son muy originales y están muy logrados, causándonos gracia y risa, evitando que analicemos la gratuita aparición de algunos personajes y escenas. Un buen ejemplo de lo anterior se da en la casa del reverendo, donde muchas cosas absolutamente inconexas pasan en un periodo de tiempo muy corto: el mismo dia que Charlie y Gus hacen el chantaje, la esposa del Reverendo lo asesina para que su amante le robe un dinero, terminando encontrándose todos en la casa del religioso. Sin embargo, teniendo en cuenta que durante todo ese tiempo nos reímos de muchas cosas, no notamos la inmensa coincidencia.

Las pretensiones de la película nace desde un guión ingenioso y complejo en algunas partes, que nos logra llevar algunas veces por caminos inesperados; pero que en otras no logra ocultar evitar el sendero que va a tomar la historia. Muy interesante el trabajo del director de fotografía, el veterano Richard Greatrex, mostrándonos una faceta novedosa frente a sus anteriores trabajos (Shakepeare in Love y A Knight’s Tale). Gran ejemplo de un manejo de buena fotografía que ayuda a los scketch de la historia es la escena en que vemos a la virgen de la cerámica llorando.
Le película es una pequeña producción independiente de ocho millones de dólares, la que parecía no tener ninguna pretensión más que entretener de manera inmediata a un público poco exigente con las cintas que escoge, olvidándola totalmente media hora después de vista. Del mismo modo, vale recalcar que la misma fue definida por Schwimmer en el Festival de Cine de Toronto, como una “pequeña comedia“; siendo exactamente lo que esta película es, ni más ni menos.
Sin embargo, es una grata sorpresa encontrar una fotografía tan elaborada, unas actuaciones que sin ser excelentes, si logran todo lo necesario para la clase de personajes que eran y una banda sonora muy rítmica con la película. Las actuaciones de los tres personajes están muy bien, principalmente porque desde el guión hay poco espacio para ser graciosos, dado que son las situaciones y los diálogos que éstas provocan las que en realidad nos causan más risas. Ninguno de los personajes es exigente, y en el caso de Schwimmer y Pegg, lo que hacen son registros repetidos que ya conocemos de ellos. La incorporación de Alice Eve es un acierto más nunca un descubrimiento actoral.
Casi lo mismo podría decirse de los actores de reparto, Jon Polito, Mimi Roger y Natascha McElhone, quienes a pesar de tener un talento reconocido en otras producciones (dos de ellos por lo menos) aquí se conforman con representar sin el mayor esfuerzo unos personajes que tampoco daban para más. De otro lado, un personaje que si me llamó la atención fue el patrullero, quien logró dotar su papel con mucha personalidad y propiedad, además de que me dio la sorpresa de ver que era el mismo guionista quien lo hacía.
Las tres canciones principales que hacen parte de la banda sonora, dos interpretadas por Local H y una por Rammstein, son temas de rock comercial que entran perfectamente en los momentos que se necesita, dándole una atmosfera “cool” a las escenas de las que hacen parte. Personalmente me fascinó lo que se hizo con la edición en el momento que sonó la canción “Hands on the Bible” de Local H.
Uno de los mayores aciertos de la película es su corta duración, pero no porque se nos haga eterna y queramos que se acabe, sino porque se nota un trabajo incisivo desde el guión hasta la edición, en donde sólo se dejan las cosas que de verdad ayuden a avanzar la historia. Además, porque a medida que esta avanza se iba haciendo cada vez más complicado sostener más situaciones enredadas y salidas casi fortuitas de las mismas.
Igualmente es de rescatar el mensaje que en alguna medida es enviado por el film, en cuanto nos demuestra que el amor por el dinero fácilmente le da paso a la obsesión por el mismo, logrando que cometamos actos de los que nos podríamos estar arrepintiendo por el resto de nuestras vidas. La frase de la esposa de Charlie es “tienes una hija y una esposa, eres rico“, pero él nunca la creyó, lo que lo llevó actuar de una manera monstruosa para sus principios.
La película logró una pequeñísima distribución en las salas de cine mundial, llegando a estrenarse sólo en Holanda y Reino Unido, donde por otra parte la taquilla fue un fracaso rotundo. Sin embargo a otros países llegó en el queridísimo formato DVD, siendo esta sin duda alguna la mejor opción para disfrutarla. Recordando a Al Pacino cuando decía que algunas películas son para cine y otras para televisión, me parece que una de las cosas que hacen funcionar a este film es su distribución para el entretenimiento en el hogar. Es perfecta para alquilar y ver con los amigos en una tarde, reírse un poco con ella y sobresaltarse a ratos con los pequeños momentos de suspense que hay en algunas partes.

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