La lógica perdió el mapa, el hilo desenrollado sobre la mesa, hilvana temas que no combinan ni con cola, conecta personajes que no tienen nada que ver, de esta forma se logra una película espectacular.
No tiene sentido decir que es una película para pensar, tampoco tiene sentido pensar que es una película para decir algo, para transmitir alguna ideología.
Esta película dirigida por Frank Oz simplemente, vuela, hace reír, divierte, comprende un momento tan doloroso; un funeral como algo que puede conllevar situaciones divertidas, desopilantes, indiscretas y locas.
El argumento gira a partir de la muerte del padre de Daniel (interpretado por Matthew Macfadyen), quién está a punto de irse a vivir con su esposa Jane (Keeley Hawes) cuando sucede el fallecimiento de su padre dejando en sus manos el funeral.
El único hermano de Daniel (Rupert Graves) es un escritor que se las da de vanguardista, vive en un piso en New York que no puede pagar y decide viajar en primera clase al funeral de su padre sin tener en cuenta que debía pagar parte de los gastos de éste.
Los parientes comienzan a poblar el living de la casa de Daniel y Jane, uno más extraño que el otro.
Una de las historias que se llevan las palmas es la del valium. Una de las primas de Daniel, Martha (interpretada por Daisy Donovan) lleva a su nuevo novio, un abogado importante, para presentarselos a sus padres en el funeral. Sin querer, ella le da a Simon, su novio, (Alan Tudyk) una pastilla que confundiendola con valium tranquilizante resulta ser una droga con altos poderes alucinógenos. Simon se siente planta, juega con los perros, se trepa, vuela y entre tanto, le tiende la mano a su nuevo suegro.
Las risas se extienden a medida que esta droga es consumida por los diferentes deudos, cada uno aplicándole otro uso medicinal.
El amor de Simon por Martha, él desnudo en el balcón, los deudos entre risas y llantos en el parque; Robert y Daniel en el despacho descubren una verdad escondida muy “por debajo” de la personalidad de su padre.
El tío Alfie (Peter Vaughan) como único testigo de la verdad oculta, el “valium” como protagonista de escena, los deudos pidiendo por la vida de Simon que piensa suicidarse desnudo desde el balcón, y la viuda que no se consuela ni con té.
Esta película es una joya cara escondida entre el escaparate de las ofertas, es una pluma que no escribe en el escritorio de un gran autor. Reúne los celos, los chantajes, el amor, el romance, el caos, las drogas, los parientes políticos, el deseo, los secretos comprometedores y muchas cosas más que siempre suelen salir a la luz en esos, los peores momentos.
Este film trae a colación costumbres muy claras de la sociedad británica, actúa muy como crítica a las familias distanciadas en las que al reunirse se suceden los secretos, las discordias, las enemistadas y el caos general. Esta es una familia típica, a simple vista correcta y normal, que de repente explota en una situación desopilante tras la otra, un caos que no consigue un fin, el desenlace se hace esperar en esta comedia de humor bastante negro pero no por eso, poco divertido.
Por otra parte Oz ha encontrado el elenco necesario para cerrar con esta magnifica obra. Cada personaje llega lo más lejos que puede, delira hasta el más mínimo gesto, se anima cada vez a más, y por fin, logra un broche de oro y una actitud que no permite al espectador dejar de mirar y mucho menos, aburrirse.
Muerte en un funeral se rodó durante siete semanas en Londres y sus alrededores, combinando paisajes campestres con rutas en el medio de la ciudad.
También esta película es excelente para quiénes quieren disfrutar del buen cine, de las comedias reales. En un tiempo en que las comedias son puro sexo en la preparatoria o romances imposibles por diversas causas. Esta comedia más al estilo farsa, renueva el concepto de comedia trayendo al cine inglés al podio del buen cine.
Para los que quieran escuchar realmente inglés británico y no ese balbuceo hollywoodense, esta película es ideal. Donde la pronunciación nos juega una buena pasada y desde el comienzo al fin, uno se traslada al funeral, se siente ridículo por y con ellos. El espectador experimenta la risa, la ternura, los celos, el desprecio, finalmente el espectador logra involucrarse con cada uno de los personajes haciendo de éstos, un simple carácter o faceta de las personas reales que siempre en momentos solemnes, formales y difíciles hacen del dolor una comedia.
En resumen, esta película busca captar el humor negro del momento, tomando como base algunas fórmulas conocidas.
Frank Oz, se luce en esta película con un ritmo fácil de seguir, una facilidad para rematar, una cámara que marea al espectador sin hacerlo sentir que la película es demasiado difícil, unos cabos que sin entender como se atan casi mágicamente y un final que podría haber sido más complicado pero termina siendo tan simple que se convierte en algo impredecible.
Un funeral que da risa, un muerto que se murió escondiendo secretos, un chantaje inesperado, el amor suicidándose por el balcón y una muerte, que no es tan definitivamente muerte, en un funeral.
Para ver el trailer de la película y comenzar a reír, puede hacer click aquí.


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