Segundo largometraje del realizador de Thank you for Smoking y segundo éxito. Después de la comedia más cínica y más divertida del año pasado, Jason Reitman vuelve de nuevo con una película asombrosa, empezando con la misma ironía que Thank You for Smoking y progresando poco a poco hacia una fábula sobre la vida y el amor. Corrosiva y terriblemente marginal en su concepción, Juno es una obra de esas que te enganchan gracias a la presentación de toda una galería de actores estupendos capaces de sorprender en todo momento al espectador. Y lo mejor de todo es que las emociones se trastornan y entrecruzan convirtiendo a Juno en una pequeña obra maestra en la gran pantalla.
Juno MacGuff, joven muchacha de 16 años viva y sagaz, se enfrenta a un embarazo inesperado del que es culpable su compañero de clase Paulie. Con la ayuda de su mejor amiga, la tierna Leah, Juno encuentra unos padres mucho mejor preparados para su futuro bebé en la persona de Marco y Vanessa, rica y seductora pareja de las afueras que desean ardientemente adoptar a la criatura. Con unas ideas muy claras en su cabeza, Juno cuenta con el apoyo incondicional de sus padres; un apoyo necesario ya que el adolescente, en su toma de contacto con los futuros padres adoptivos, deberá hacer frente a situaciones muy complejas antes de encontrar su lugar en el complicado mundo de los adultos.
Tengo que decir que no me esperaba este tipo de película a estas alturas del partido. Thank you for Smoking emanaba cinismo, maldad, un segundo grado cinéfilo y multitud de crisis nerviosas hasta el punto de que Jason Reitman se había convertido en un proyecto de enfant terrible de Hollywood. De Juno esperaba una crítica mordaz y terrible al sistema americano, una ostia en la cara a todos esos adolescentes mimados que tienen en la diversión su forma de vida, y Juno era el personaje que iba a recibir todos los golpes. Sin embargo, la chiquilla de dieciséis años, será capaz, contra viento y marea de tomar sus propias decisiones. Juno es algo que uno no puede esperarse. Jason Reitman ha apostado por una historia simple con un mínimo de efectos y una gran eficacia. Los personajes, luminosos incluso en sus detalles más pequeños forman un conjunto homogéneo. Y es que, mientras que uno se espera a toda una masa concentrada contra la pobre Juno, la joven adolescente se revela como tremendamente madura para su edad y terriblemente cínica. Respaldada por su mejor amiga, su familia y un amigo, Juno nunca está sola, es apoyada por todos desde el principio hasta el final del metraje.
Pretendiendo dar un giro a las malévolas prácticas del cine americano, Juno se construye en torno a personajes apasionantes. Al mismo tiempo son referentes en su compromiso en pro de esta señorita tan retorcida y sensible a la vez, y sorprendentes por sus capacidades para superar todos los tópicos, la familia MacGuff es posiblemente el conjunto más rico que hemos encontrado en una película durante los últimos años. La suegra se convierte en un ser divino, una figura maternal protectora inesperada e inusual. La mejor amiga, pom-pom girl, posee ese humor y ese candor que permite desdramatizar la menor situación. El padre está presente, listo para asumir los errores de su hija y reírse con ella… La pareja de padres adoptivos oculta algunas debilidades mientras que el pequeño amigo, pretende asumir sus responsabilidades y aprender a crecer. Y alrededor de todos ellos se encuentra Juno, interpretado por la Ellen Page más grande que hemos visto nunca, capaz de utilizar su capacidad de persuasión, su cinismo y su bocaza para afirmar y construirse un caparazón. Juno sabe abrir su corazón, aunque con mucha precaución.
Y eso es precisamente lo que nos acobarda a los que la hemos visto, cuando ese monstruo flemático tan seguro de sí mismo que es Juno comienza a perder su esplendor y empieza a abrirse a los otros para contar sus dudas, para reconquistar a esa madre frustrada tan admirablemente interpretada por Jennifer Garner (otro personaje roto al principio y lleno de matices). Es lo asombroso de Juno, que la película comience utilizando el camino de una comedia típica americana hasta el punto de convertirse en una historia capaz de hacerte llorar. La guionista, Diablo Cody parece no poder seguir con ese cinismo durante toda la historia y a fuerza de presentar personajes profundamente humanos y llenos de amor da un giro a la película. Jason Reitman ha vuelto con ese talento que permite poner alegría en una situación de ruptura y de cambio hasta el punto de añadir a la cinta una dimensión de gran profundidad.
Juno asume desde el principio su temática y la profundidad de sus personajes. Los papeles se invierten y los adolescentes se convierten en adultos, el concepto de edad y experiencia desaparece en beneficio de una elegante fábula sobre la vida. Un pequeño ser humano dentro de un vientre consigue poner una sonrisa en nuestra boca. Un éxito que no puedes perderte.

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2 Comentarios en “Juno, la sorpresa del año”
esta muy buena vealan
Por supuesto, lo que es un sitio informativo y de puestos, voy a a