Precedida de una larga espera de diecinueve años por fin llegó a nuestras pantallas la ansiada continuación de una de las sagas míticas del cine, con la advertencia previa de George Lucas de que no esperásemos la mejor película de la historia…y cuánta razón tenía.
“Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal” continúa bien el camino que iniciaron sus predecesoras, y es en el primer tramo de la película donde tenemos la esperanza de volver a disfrutar con una gran película de aventuras, pero esta esperanza se va diluyendo conforme avanza la trama, si bien conserva algunas escenas interesantes, hasta llegar a la típica película “para toda la familia”, políticamente correcta hasta el hastío, que tantas veces hemos visto ya.
Ha pasado mucho tiempo desde el final de “La última cruzada” pero el doctor Henry Jones Jr. (“profesor, a veces”), sigue con su incansable labor como arqueólogo, y ahora, en 1957, en plena Guerra Fría, con el rockabilly moviendo a los jóvenes yanquis, son los comunistas los que han sustituido a los nazis como centro de todos los problemas, temores y paranoias de la bienpensante sociedad norteamericana, y en esta ocasión es la científica soviética Irina Spalko, interpretada fríamente por Cate Blanchett, quien se convierte en la Némesis de Indiana Jones en la búsqueda del objeto de poder (cambian los villanos, no la obsesión de dominar el mundo) que da título a la película.
Tras una presentación rápida de los personajes, se suceden las primeras escenas de acción, con un ritmo ágil y un montaje correcto, con guiños a elementos de las entregas anteriores y que muestra más características de la época en la que ahora se desarrolla la película, como la psicosis anticomunista. A partir de aquí, empieza una cuesta abajo en la que los despropósitos van sucediéndose, y es que si en anteriores entregas se permitía cierta “irrealidad” en las situaciones debido a las características del cine de aventuras (de ser películas realistas Indiana Jones habría muerto en la primera media hora de “En busca del arca perdida”) aquí hay situaciones que rozan lo absurdo, llegando a convertirse en auténticas tomaduras de pelo hacia el espectador.
Precisamente en el planteamiento de la historia es donde reside el fallo principal de la película: El guión no engancha, algo que resulta especialmente doloroso sabiendo que Frank Darabont estuvo un año trabajando en un guión para esta película, que contó con el beneplácito de Spielberg y de Harrison Ford, pero no con el de Lucas, cuya opinión se acabó imponiendo y que acabó escribiendo el guión con David Koepp, demostrando una vez más que no es su punto fuerte; el mago del merchandising y los efectos especiales (en eso sí es bueno) realiza otra labor de “quiero y no puedo” intentando imitar a Lawrence Kasdan, quien tan buen resultado le dió en el episodio VI de “La guerra de las galaxias” y en “Indiana Jones en busca d
el arca perdida”, pero su sentido del humor resulta, en la mayoría de las veces, infantil, los diálogos no tienen fuerza y se pierde la química entre los personajes, a lo que contribuye también una galería de secundarios poco afortunada; con la excepción de Cate Blanchett, el resto son meras parodias de escuderos del héroe: Shia Labeouf, como Mutt, un joven rebelde e inconformista, con todos los tópicos que se puedan imaginar sobre este tipo de personajes, Ray Winstone como compañero de Indiana en un personaje tan ambiguo que al final resulta totalmente desdibujado y, sobre todo, el triste regreso de Karen Allen como Marion Ravenwood, limitándose a poner muecas, para lo que habría estado mejor en el retiro para viejas glorias alcoholizadas de donde salió.
Y aún hay otro elemento distintivo de las anteriores entregas que esta vez no se respeta: los efectos especiales. Si bien es lógico que se utilicen los últimos avances para conseguir mejores resultados (que no siempre es así), no es normal pasar de los efectos tradicionales de las tres anteriores a abusar del CGI de un modo tan descarado (en algunas escenas se nota a la legua la artificialidad, y esto es lo que no deben mostrar unos buenos efectos especiales), y más en una película de un presupuesto tan elevado.
Sería difícil analizar todas las incorreciones (no hablo de realismo sino de errores formales y de incoherencia) sin arruinar la película a aquellos que aún no la hayan visto, así que terminaremos diciendo que el final es uno de los más anticlimáticos que recuerdo en mucho tiempo, olvidando completamente la naturaleza del protagonista, y es que, aunque me duela escribirlo (como a muchos fans, entre los que me incluyo, les habrá dolido ver esta ocurrencia de Lucas y Spielberg) esta película tiene todas las papeletas para convertirse en el pufo del año.


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2 Comentarios en “Indiana Jones y El reino de la calavera de cristal: decepcionante regreso”
Enorabuena!
Que haria la gente de a pie (entre los que me incluyo) sin tus criticas?
Totalmente cierto, nunca he sido fan de Indiana, pero rodeada de mi padre y hermano he visto las anteriores muchas veces………..Y esta me ha dejado de piedra. Lo veo todo mucho mas exagerado, mas vuelta de tuerca (y esas hormigas???)…..Y Marion????
No la he visto, pero lo que me habían contado es justo lo que se refleja en esta crítica.
Y creo que por muy fan que sea se me han quitado las ganas de ir al cine. La veré, claro, pero en DVD, no en una sala.
Lástima.