Tópico, tópico y más tópico. Hasta que el Cura nos Separe es una de las peores películas que he visto en este 2007.
Pretende ser una comedia romántica, pero, como dice un usuario de IMDB, “el mayor chiste de esta película es que el guión lo hayan escrito tres personas”.
La película es pretenciosa a más no poder, sobretodo porque fantasea con la idea de ser una de las comedias clave sobre el matrimonio, exponiendo a sus personajes a unas situaciones tan surrealistas y sacadas de contexto que ni David Lynch se atrevería a filmar.
El argumento es el siguiente: una pareja joven y guapa acude a un sacerdote a que les de cursillos prematrimoniales y les case. No pidan más porque no hay más. Y como no hay más, la película se desarrolla mediante una sucesión de gags a cual peor. Algunos llegan a dar vergüenza ajena, y uno no puede evitar pensar en que los actores han tenido que “tomarse en serio” este esperpento.
Entre las pruebas a las que les somete el cura, se encuentran las siguientes: pasear un par de bebés de juguete (que lloran, hacen pipí y hacen popó) por un hipermercado, para acostumbrarse; conducir (ella) un coche con los ojos vendados mientras él le guía, para consolidar la confianza entre ambos; instalar micrófonos en su dormitorio (allanamiento de morada incluido) con el fin de estudiar su vida sexual. Evidentemente, una película que no sólo tiene un guión deplorable, cogido por los pelos, unas discretas labores de dirección a cargo del televisivo Ken Kwapis, y una moralidad de pacotilla, no puede evocar interés alguno.
Robin Williams, en el papel de tan bizarro sacerdote, hace lo que puede para mantener a flote esta humillación cinematográfica. Usa todos aquellos recursos humorísticos que tan acostumbrados a ver, pero sujeto a un guión de serie C, no consigue levantar ni siquiera una sonrisa. La pareja que está a punto de casarse está interpretada por John Krasinski y Mandy Moore. Krasinski está insoportablemente plúmbeo, no desprendería carisma ni aunque se lo propusiera. Ni siquiera la presencia de Mandy Moore, actriz de la que estoy muy pendiente (y no precisamente por sus cualidades actorales), ameniza este tostonazo. Me duele especialmente lo de Robin Williams, a quien últimamente había visto en otro tipo de papeles (Retratos de una Obsesión o Insomnio), con resultados muy favorables.
Como he dicho, tópico y más tópico. Por medio de estos gags, encontramos charlas y más charlas: del cura con el novio, del novio con su mejor amigo (por supuesto, negro, enrollado y ya casado), del novio con la novia… y eso no es todo, ya que encontramos la típica pelea prematrimonial y el típico “amiguito” de ella, que se meterá por medio en el peor momento.
Como crítico de cine, he de confesar algo horrible: estuve tentado de dejar de ver este engendro, porque sentía cómo el aburrimiento unido al calor, me iba quitando energía poco a poco. Pero si creen que el estreno de este viernes es poco esperanzador, vean la semana que viene, vean…


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Sin Comentarios en “Hasta que el cura nos Separe: tenga a mano una almohada”
mala peliculaa!!!??
es coña o algo asi??
es wenisima!
solo k tu no tienes sentido del umor…
¿Que es mala?
Pocos guiones con contenido y cercanos a la vivencia de la realidad, o sea, a la vida misma se producen en Hollywood. Creo que esta comedia es uno de ellos. Coincido con Lucia, es buenísima.
Ya se que hay opiniones para todos los gustos, pero creo que debes dedicarte a vender palomitas, puede ser que lo hagas mejor.
Eso va a ser, que no tengo sentido del humor.
Gracias por tu comentario.
Gracias, Ángel, por tu sugerencia de vender palomitas, pero por ahora creo que seguiré reseñando las películas de este verano, que vaya meses que llevamos entre truños y cine verdaderamente artificial-comercial.
Por cierto, en cuanto a lo de que el guión está cercano a la vida misma: te ruego me indiques a qué parroquia vas, para saber qué sacerdote da los cursos prematrimoniales. Es para no ir.
buenas peliculas pero hace falta mas explicacion en ellas para poder leer con mas interes y comprarlas