Que conseguir trabajo en estos tiempos es difícil, de eso no hay duda, yo afortunadamente tengo el mío, aquí, pero si me preguntan el por qué conseguí trabajo, en general, simplemente diré porque me aburría en casa demasiado.
Y es que como leí una vez en un muy curioso libro, de una escritora peruana por cierto, la frase: “las mujeres no tienen afán”, ese creo que fue mi pretexto para vivir una vida tranquila y reposada, sin mayores inconvenientes, y es verdad, de tiempo en tiempo me pongo a pensar en eso y ya me lo dijo una vez una amiga: “Tienes que ser ambiciosa”, pues no lo soy, o tal vez lo soy de una manera diferente, por mi parte no ambiciono nada que se pueda decir extraordinario, mi única consigna de vida es vivir tranquila y nada más. Claro que de vez en cuando miro de reojo un coche mejor que el mío y desearía manejarlo… pero al rato se me pasa y estoy feliz con el coche que tengo.
Pero bueno, ¿por qué les cuento esto?, porque precisamente la película Bienvenido a Farewell – Gutmann parece tener todo lo contario a lo que tengo en mente yo como ambición. Y la verdad que en el último tiempo me ha tocado toparme con gente que está al acecho de la desgracia de los demás para poder sacar su propio beneficio, aunque al menos supongo que les debe ir bien, pero casi nunca me pongo a pensar más allá de eso, siempre creo que es una cuestión de personalidad, o tal vez de necesidad y allí la cosa es mucho más entendible.
Pero como me dijo esa amiga una vez: “Tienes que tener ambición” y esa es una consigna que parece esta sobrevolando la mayoría de las cabezas o mentes, o quizá está infiltrado en el aire del ambiente y como yo casi siempre paso la mayor parte del año con resfríos, pues parece que aún no lo he terminado de aspirar bien.
La situación es clara, seguro que a uno de ustedes alguna vez le ha pasado: Tienes un amigo, mejor dicho un buen amigo, pero ese amigo desea secretamente aquel coche que te acabas de comprar, el dinero no le alcanza, entonces va a donde su jefe a humillarse para que este le niegue un aumento de sueldo y eso no es todo, la mitad de la oficina se entera de tal pedido. Él queda en ridículo y dentro, muy adentro de su corazón, cada día te odiará más y más porque es él el que no tiene el coche ese y tu, en cambio, te paseas los fines de semana en el dichosos coche e incluso pasas frente a su casa sin imaginarte lo que tu amigo piensa de ti y de tu coche.
La sociedad está plagada de esas situaciones y en muchos casos ni nos enteramos. Es por ello que en España, como en muchas otras partes del mundo, supongo, las películas con esta temática de trasfondo (casos como el de la película Recursos humanos o a la película El método Gronholm lo demuestran) están sirviendo para retratar a esa clase de ser humano más oculto que se esconde entre los muros de la envidia y que convive diariamente con todos nosotros, incluyéndonos también, aunque yo ya haya dejado claro lo de mi “falta de afán”.
Sin embargo, aunque el trasfondo de la película y la temática más profunda es real, debemos considerar a Bienvenido a Farewell - Gutmann como una sátira, en la cual no hay muchas concesiones al realismo, que explota inteligentemente sus limitados recursos, dependiendo en gran parte de las interpretaciones de los actores principales de esta película.
El jefe del área de Recursos Humanos de una firma dedicada a la farmacéutica, llamada Farewell - Gutmann, ha muerto. Los empelados subordinados que trabajaban para él, más allá de sentir una inmensa pena por la muerte de un compañero de trabajo, están buscando ocupar su lugar. Adela (Ana Fernandez), Lázaro (Adolfo Fernandez), y Fernando (Lluis Soler) son aquellos trabajadores en busca del glorioso ascenso laboral.
Aquí me parece que también las cosas son llevadas a extremos. No hay posibilidad de que alguien se aburra de lo que haga y deje el puesto, no, la única solución que muchos pueden ver para optar por un mejor puesto de trabajo es por medio de la muerte de aquella persona a la que se ve como competencia y por lo tanto en cierto rango de superioridad.
El personaje de Lázaro es un hombre grande pero quebrado, Adela es una mujer que trabaja obsesivamente para esconder el dolor que le ocasiona pensar en su vida personal (por este papel además, Ana Fernandez ganó el premio a mejor actriz en el festival de Málaga), y Fernando que a lo largo de su vida ha aprendido que hay que ser despiadado en cuestiones laborales, pero que sólo ahora conocerá y aprenderá cuán despiadado se debe ser.
A ellos se sumarán tres candidatos más a visitador médico que son Martín (Sergio Caballero) que sufre de una enfermedad, Nadia (Marta Novotna) que es una inmigrante ucraniana y Santiago (Pep Anton Muñoz) un desempleado de mediana edad.

Por otro lado, quién llegará para ponerlos y llevarlos a los extremos a los que una persona puede llegar es Luger (Héctor Colomé), quien luce casi como un vampiro y ha sido enviado desde la central para hacerlos pasar por las más grotescas y dolorosas humillaciones que realmente aterrorizan.
La locación también se presta para brindar al espectador un ambiente casi terrorífico, en donde no hay monstruos, ni aliens, ni extraterrestres, sino, simples humanos llevados al extremo bajo una situación laboral.
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1 Comentario en “Bienvenido a Farewell – Gutmann (2008)”
[...] que llega, aquel que pisa a los demás para poder alcanzar sus objetivos. La película Bienvenido a Farewell- Gutmann representa aquel espíritu que se está planteando en el cine español y que se arrastra de [...]