La obra cinematográfica del director italiano Roberto Rossellini ha sido, sin duda, objeto de diversos juicios contrapuestos por su filiación más o menos comprometida con la política fascista y su propaganda, y, a la vez, con el movimiento neorrealista iniciado hacia la conclusión de la Segunda Guerra Mundial. Su adolescencia transcurría cuando el tiránico Benito Mussolini tomaba por fuerza el poder desde Roma y será bajo su extensa dominación en que desarrolle su conocimiento y experiencia en el ámbito fílmico. Asimismo, si bien no hubo vinculación estrecha alguna entre su aristocrática familia, liderada por un padre arquitecto en cuya obra se destaca el trazado actual de la ciudad romana, y el poder político, sí era lógica una necesaria adecuación a sus dictámenes e ideología.
Hay, sin embargo, quienes afirman la existencia de una relación amistosa con el hijo del duce, Vittorio Mussolini, mas las versiones sobre ello son extensas. Sí obtuvo de él colaboración en la producción de parte de las obras pertenecientes a la llamada trilogía fascista, realizada luego del rodaje de una serie de cortos iniciáticos. Componen la tríada los films La nave bianca (1942), Il uomo della croce (1943) y Un pilota ritorna (1942), rodados bajo el requerimiento de propagandístico del gobierno que exigía en ellas una fuerte impronta bélica y nacionalista. Sería recién en el año 1945 en que surgiría Roma città aperta, su primera obra antifascista para cuya realización del guión contó con la invaluable colaboración del celebrado Federico Fellini y el comunista Sergio Amidei. Su valor le erigió como uno de los estandartes del movimiento, conjuntamente con las obras restantes de su trilogía de posguerra (Germania, anno zero y Paisà), cuyas características ya se vislumbraban en Ossessione de Luchino Visconti mas por su rodaje durante el período de gobierno totalitario, fue severamente modificada a placer de sus características especuladas que pretendían evadir la representación realista de la situación socioeconómica y política del país.
Roma, ciudad abierta retoma, en parte, la historia de dos personajes que perecieron por acción de los fusiles alemanes, uno de ellos fue el religioso Don Morosini que sería interpretado por Aldo Fabrizzi bajo el nombre de Don Pietro, también sería referenciada la figura del lider comunista César Negarville que se desempeñó en la resistencia contra los invasores del eje. Con recursos en extremo limitados mas muñido por una férrea intención de representar la debacle producto del feroz enfrentamiento, comenzó el rodaje hacia el inicio del año.


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odo ello planteado desde la particular comicidad del cuarteto que conjuga un absoluto dominio del ritmo humorístico, continuos gags sagaces y una verborragia incansable. Aún así, fue el contexto político y económico el que incidió sobre la pobre aceptación de la cinta: mientras los Estados Unidos, devastados, luchaban contra la depresión que, por supuesto, había disminuido drásticamente el número de espectadores debido al apremio económico, Alemania nombraba como Canciller al austríaco Adolf Hitler e Italia era sometida a la dictadura fascista. En semejante panorama caótico el desprestigio de las figuras de poder no parecía buena idea y fue de inmediato catalogado como una obra inmoral. No es sino a partir de la década de los sesenta en que Duck Soup comienza a revalorizarse y pronto se convierte en un clásico cinematográfico por su contenido incisivo.
Packer, conocido como el primer ciudadano condenado por cometer canibalismo abordando la narración desde sus declaraciones. Pero lejos estaban de producir una biografía seria y minuciosa pues, apelando al humor que luego se conformaría en una marca distintiva en todos sus emprendimientos, hicieron de ella un hilarante y absurdo musical titulado Alferd Packer, The musical. En 1996, cuando el film comenzó a distribuirse, la empresa a cargo quitó el nombre y lo reemplazó por Cannibal comprendiendo que sería irrelevante el título para la inmensa mayoría que no lo conociese.
El film, basado en la obra del dramaturgo y guionista estadounidense Samson Raphaelson titulada Day of Atonement, cuenta con la dirección del mencionado cineasta bajo la producción de los estudios de la Warner Bros. Su narración se centra sobre el pequeño protagonista, Jakie Rabinowitz (
patológico parece ser en su obra clara línea estilística personal fuertemente plasmada en su obra del 2002. Irreversible ha sido al momento de su estreno objeto de gran controversia pues no solo se presentan escenas sangrientas y explícitas de gran brutalidad sino también, y aquí está el punto central de la polémica, un fragmento de nueve minutos, tomado por una cámara estática, con imágenes claras


