Soy Leyenda, un buen monólogo sobre la soledad
Por Santi Corvalán, el 29 de Febrero de 2008
Lo primero en hacer al salir de la sala de cine, luego de ver esta película, ha sido correr a intentar comprarme el libro de Richard Matheson, y digo intentar, porque aún no he podido conseguirlo en ninguna librería de Córdoba… (mientras maldigo mi suerte, pienso en lo increíble de este periplo, considerando que Córdoba es la segunda ciudad en importancia de Argentina).
Tampoco logro entender como nunca he leído “Soy Leyenda”, a mi que de verdad me fascinan las historias apocalípticas como las que solía contar Stephen King en sus mejores épocas en títulos como La Danza de la Muerte (The Stand), La Niebla (The Mist), o La Tienda de los Deseos Malignos (Needful Things), en donde el mal y el bien en todas sus expresiones tienen sus confrontaciones místicas en un escenario catastrófico, terrenal y sobretodo, humano. Así como también muero por las oscuras historias de vampiros, hombres lobo, ángeles, demonios, y toda clase de seres fantásticos que al entrar en contacto con nuestra realidad, alimentan nuestras más profundas emociones como por ejemplo el miedo. Para ponerlos en contexto, les confieso que en este punto me reconozco fanático del clásico literario Drácula de Bram Stoker y de su posterior versión cinematográfica de Francis Ford Coppola, de La Hora del Vampiro (Salem´s Lot) del mismísimo King, y de comics como Constantine o El Predicador (simplemente genial, lo pueden comprobar en http://www.guiadelcomic.com/comics/predicador.htm), los cuales les recomiendo leer si es que no lo han hecho ya.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, notarán que esta película contaba con todas las variables posibles como para al menos entretenerme, lo único que no me terminaba de convencer era la participación de Will Smith en el papel principal, quien nunca ha sido un actor de mi preferencia. Con el tiempo se darán cuenta de que no me gusta catalogar categóricamente a algo o alguien como malo o bueno en su condición, por lo que siempre partiendo de la premisa de que todos somos diferentes y de que por ende, percibimos diferente, y por una cuestión de respeto a la diversidad y a la heterogeneidad, solo puedo opinar sobre porque algo o alguien a mi particularmente no me gusta, o no me gustó… y nuestro amigo Will no me gusta porque en la mayoría de los papeles en los que lo he visto actuar, me ha resultado arrogante, con una ironía y un sarcasmo ¿cómico? que nunca me termina de convencer (a diferencia de por ejemplo: Bruce Willis en sus roles en Duro de Matar o El Último Boy Scout). Eso de cumplir siempre con el estereotipo de héroe –normalmente norteamericano- que se las sabe todas y que encima alardea de ello no va conmigo.
Tags: cómics, Richard Matheson, soy leyenda, stephen king, vampiros, will smith
Cuando
El niño prodigio de la cultura pop de los años 90,
Temporal o no, Harmony Korine parece haber extraído una característica sobre los retratos oscuros de adolescentes que esnifan el pegamento, quieren acabar con sus padres, padecen del virus del desconocimiento y yerran al no reconocer sus malas vidas. A su modo de ver, este cambio en su manera de ver el mundo tuvo lugar cuando su casa se quemó con todos sus recuerdos y se refugió en la Amazonia, para formar parte de una secta dedicada al culto de un extraño pez que sólo se cada setenta y cinco años. Tanta parodia o parafernalia se confirma de manera involuntaria en
El planeta entero está a punto de ser destruido por la acción del ser humano, todos los científicos lo dicen desde sus laboratorios y universidades. Ante el calentamiento climático, la fundición de los hielos, la desaparición de millones de hectáreas de bosque y los numerosos desajustes naturales que ocurren en todo el planeta hay algunas personas que están intentando reaccionar. Este es el caso de
Raros son los documentales que nos ponen ante una realidad tan terrible, capaz de hacer nacer en el espectador un sentimiento de culpabilidad tan intenso y útil en esto de la concienciación ecológica. Como buenos imbéciles que somos, nos hemos empapado de la imagen que la televisión ha dado de un animal al que se ha demonizado sin motivo. El tiburón ha sido considerado como el último enemigo de la especie humana al considerarlo el rey de la cadena alimentaria del fondo marino. Sin embargo estamos hablando de un animal temeroso, muy poco conocido por parte de los biólogos y que se está extinguiendo a pasos agigantados. En los últimos años, a causa del comercio de la aleta de tiburón se ha convertido en una delicatesen en algunas regiones del mundo. Gracias a eso, se estima que el 90% de los tiburones han desaparecido.
Una introducción musical que pasa desapercibida durante los primeros minutos y que termina pasando desapercibida ante la fuerza de las imágenes de
Daniel Plainview (Daniel Day Lewis) es un prospector de petróleo astuto, hijo de un perforador que murió en su trabajo, compra los derechos de explotación de unos pozos de petróleo de una familia que vive en un rancho de Texas. El petróleo va a cuestionar el sueño americano. Con eso está todo dicho. Sería inútil contar más porque todo está en la pantalla. Aparentemente, Pozos de ambición diseca la fascinación americana del Western a través del itinerario de un trabajador que se convierte en magnate del petróleo. Un Rockefeller a partir de la nada. Más concretamente, de
En la parte del trabajo histórico, el concepto de transposición literaria no es una obsesión enfermiza para el cineasta. Al fin y al cabo se centra en dos temas personales que ya exploró en el pasado. Nada más y nada menos que las relaciones filiales entre un padre y un hijo, y el problema de la ge a través del personaje de un predicador evangelista que disimula su falta de fe. Esto ya lo habíamos visto en 


Para el que no haya visto la película, la historia está protagonizada por un adolescente (
Destaca el ambiente sombrío y deprimente de la película, subrayado por la banda sonora casi mágica compuesta por
David Rice descubre con quince años que tiene la capacidad de tele-transportarse, capacidad que utiliza para robar bancos y vivir una vida muy plácida a la vez que conoce el mundo entero. Sin embargo, hay una organización secreta dispuesta dirigida por un personaje misterioso que responde al nombre de Roland y que decidió eliminar a todos los jumpers del planeta. Porque está claro que David no es el único que puede tele-transportarse.
Los efectos especiales son espectacularmente brutales y estoy seguro de que para rodar la película han destrozado decorados a punta de pala, de hecho, los jumps es lo mejor de la película (no es que esté dándole vueltas a la misma idea en el artículo, es que no da para mucho más). El paso de un escenario a otro es sorprendente siempre y nos preguntamos dónde va a aterrizar
Elaborar una lista de películas de
Pero bueno, será mejor que me deje de rollos literato-metalúrgicos (por aquello de la chapa que os pego) y saquemos del fondo del armario a la primera película, alemana (no podía ser de otra manera) y que marcará para siempre el destino del género. Estamos hablando de
Cincuenta millones de judíos, comunistas y maricones muertos después, las imágenes de este género denominado Fantasía Heroica se convertirán en sinónimo de todas las atrocidades cometidas en nombre de la superioridad de la raza aria. La mayoría de los países europeos, de España prefiero no hablar, rechazarán todo lo que les recuerde a Wagner y a los belicosos germanos. Sólo los países que combatieron con fuerza a la Alemania nazi (la URSS, Estados Unidos e Inglaterra) se atreverán a reinventar el género, desvistiéndolo de estos oropeles macabros.
En su estructura superficial, la historia se presenta como un cuento de esos que uno lee antes de ir a dormir: el encargado de una residencia que responde al nombre de The Cove, descubre, muy a pesar suyo, a una princesa procedente de un reino acuático. Y con ella toda una comunidad de personas diferentes. En la categoría de lo que podríamos denominar como un conflicto cinéfilo que existe desde la noche de los tiempos, el señor
La joven del agua es probablemente la película más incomprendida de estos últimos cinco años, contribuye a trastornar la concepción del cine que hace Shyamalan a la vez que anima a sus detractores a desprestigiarlos. Objeto muy teórico pero paradójicamente instintivo y en consecuencia nunca aplastado por la solemnidad, 