Quién le iba a decir hace veinte años a Matt Groening, (que por entonces se ganaba la vida repartiendo ejemplares de Los Ángeles Reader) que iba a terminar alcanzando la fama y la fortuna de las que actualmente disfruta. Hijo de director de cine, caricaturista y escritor, aprendería desde pequeño a ganarse la vida con su ingenio. A su familia no le acababa de convencer la escuela y sus enseñanzas; él no ha tenido nunca ningún reparo en tildar a la institución de hipócrita y fatigosa.
Curiosamente, los dos Simpsons adultos y dos de los hijos llevan los nombres de padres y hermanas. “Los Simpson no son realmente mi familia. Son una parte del comportamiento alocado de mi familia”. Una familia de lo más común. Homer, el padre, es un holgazán inútil que mantiene a duras penas su puesto de trabajo en la central nuclear de Springfield. Es un mal marido y su aspecto físico es deplorable; pero mola. Marge, es una ingenua y resignada ama de casa que bastante tiene con criar a sus hijos. Bart, es más listo que el hambre y Lisa es una niña hipersensible y superdotada. Maggie, la más pequeña vive feliz en su ignorancia.
Los Simpsons llevan dos décadas ofreciendo un panorama cáustico y virulento de la sociedad que, tomado en serio, se convierte en uno de los frescos más certeros de los ofrecidos a través de la televisión de todos los tiempos. Si les apetece reflexionar sobre la sabiduría de los muñecos amarillos bidimensionales sólo tienen que visitar el blog de un amigo bizacorero: Absence y su Simpsonario. Que sí, que ya sabemos que es muy poco probable que haya gente que no conozca a los personajes ni la historia; pero es que este verano se estrena la película y tenemos que ir calentando el ambiente en cartelera10.com.


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Aubrey Davis (
En cuanto al reparto podemos destacar a 
Tras dos meses de preproducción se llegaron a juntar 125 escudos, 250 lanzas y 75 espadas (la mayoría provenientes del reciclaje de
En verano de 1978 Lucy y Norman, una pareja inglesa cuya relación no atraviesa un buen momento, deciden pasar las vacaciones en la casa que sus amigos Paul y su mujer Isabel han comprado al norte de España. La casa, situada en medio del bosque y de difícil acceso, parece depararles unas tranquilas vacaciones. Pero la tranquilidad se ve interrumpida cuando descubren a una niña con las manos horriblemente deformadas recluida en una cabaña en el bosque. Sus intentos por llevarla a la policía se ven truncados por la abrupta naturaleza del bosque y por un grupo de lugareños encargados de mantener a la niña en semejantes condiciones.
No cabe duda de que hay películas que es mucho mejor disfrutar en versión original. La ciencia del sueño es uno de estos casos. Para explicarlo un poco mejor hay que decir que el protagonista habla francés bastante mal, inglés un poco mejor y sueña en un castellano perfecto. El tema es que este detalle tiene mucha importancia para que podáis entender la historia, que en el doblaje se diluye un poco. Una historia que cuenta la vida del tímido e introvertido Stephane (
Stepahne no es muy hábil mintiendo y las chicas pronto averiguan la verdad. aunque al principio le atrae Zoe, rápidamente se inclina por Stephanie cuya imaginación es comparable a la suya. La hace partícipe de sus proyectos creativos e invenciones y empieza a permitirla entrar en el confuso y colorido mundo de su mente. De manera casi inexplicable, Stephanie encuentra la llave del frágil corazón de artista de Stephane. Al mismo tiempo que la relación florece, la confianza que desprende en su mundo de sueños comienza a fluir en su vida real como nunca antes lo había hecho, consiguiendo éxito y mirando con alegría hacia un futuro mágico con Stephanie.
Más allá del diminuto escenario, iluminado por luces de colores, el local, abarrotado de público, está sumido en una penumbra que apenas deja ver el ennegrecido terciopelo rojo que cubre asientos y paredes. Un camarero sirve copas frenéticamente, algunas parejas aprovechan las sombras para explorarse mutuamente, otros jalean a la cantante sin todo el respeto que merece su arte.
Para este viernes, la productora americana
La reflexión resultante minutos después resulta diáfana: a los señores de la tele no les interesa poner películas porque la inversión necesaria es alta y porque los resultados de audiencia son bajos en comparación al rendimiento que ofrecen otros (sub)productos. Si a ello le añadimos las prácticas mafiosas que vienen ejercitando las distribuidoras; con la venta de “paquetes” infumables que uno no sabe en qué franja horaria colocar tenemos como resultado la situación actual. El que quiera ver una película en la tele que se vaya a un canal de Pay Per View, que se alquile/compre un dvd o que se vaya a los multicines del barrio.


