Un poco de humor nunca viene mal…
Un poco de humor nunca viene mal…
La gala de los Oscars 2007, que se celebrará el próximo 25 de febrero, ya calienta motores en las casa de apuestas de Internet. Las cotizaciones actuales permiten ver qué películas están más o menos cerca de conseguir una estatuilla, al igual que los candidatos a mejor actriz y actor protagonista.
20 films están entre los posibles premiados en las apuestas. La gran favorito a día de hoy es Dreamgirls, que regalaría 2’50€ por cada euro que apuesten por ella como ganadora. La película de Bill Condon cuenta, de inicio, con un reparto atractivo con nombres como Eddie Murphy, Beyoncé o Jaime Fox. Reside aquí el enésimo intento de recuperar el género del musical, basado en Broadway y la historia de un trío musical de tres chicas de color.
La siguiente candidata en las apuestas es Letters From Iwo Jima, dirigida por Clint Eastwood y centrada en la batalla que da nombre al film –premia con 3,50€ por cada euro apostado-. El ‘bronce’ provisional en las apuestas es para The Queen, que trata la trágica muerte de la Princesa Diana el 1 de septiembre de 1997. Al lado de las favoritas, la española Volver se mantiene ahora en una aceptable novena posición, dando 15€ por euro a quienes se decanten por ella.
Vean aquí todas las posiciones actuales a mejor película.
La fórmula de la comedia romántica navideña se repite cada año por estas fechas, con excelentes resultados de taquilla. Las productoras no tienen reparos en calcar guiones, situaciones y personajes, pues saben que recuperarán con creces lo invertido. El público no se cansa del azúcar, del amor en tiempos de nieve, de árboles de Navidad luminosos, de regalos y encuentros inesperados. En fin, que cuando uno se pone en la cola del cine predispuesto a ver The Holiday, sabe lo que verá. Claro que eso no es sinónimo de que se vaya a aburrir. Hay películas de terror que dan risa; cine de autor que sólo entiende el ídem; clásicos cuyo único mérito es estar rodados en blanco y negro; y, por supuesto, hay buenas comedias románticas. The Holiday es una de ellas.
Cameron Díaz y Kate Winslet son dos mujeres atormentadas por el amor que deciden pasar la Navidad en el otro lado del globo. Intercambian sus casas a través de internet: Díaz se va a Londres y Winslet a Los Ángeles. Allí iniciarán historias paralelas (que no idénticas), la una con el apuesto Jude Law y la otra con el divertido Jack Black. Desde el primer fotograma todo va encaminado al final feliz, pero habrá algunos obstáculos que superar: la inseguridad, la fecha límite de las vacaciones e incluso un par de mocosas aparecidas como por arte de magia… navideña.
En la vida hay que reirse de todo: sólo hay que saber cuándo hacerlo. Es por eso que el humor negro es el más difícil de manejar. La situación debe ser la adecuada, la ofensa no debe ser tomada en serio y se requiere inteligencia para aceptar el chiste (si es bueno, claro). Por eso está triunfando Borat. Porque es una despiadada comedia donde no se deja títere con cabeza y donde no se salva ni Cristo. Y porque te ríes de cosas que en la vida real te producen desánimo o compasión. Sí, te ríes, aunque te sientas culpable. Borat hace saltar los resortes de ese demonio que llevamos dentro, ese duende maligno que te anima a carcajearte de la señora que se ha caído en mitad del paso de cebra o a soltar un chiste machista en una convención de mujeres libertarias.
Claro que si Borat se limitase a gags facilones estaríamos hablando de algo parecido a American Pie (otra gran película, dicho sea de paso). Y no. Porque lo que nos repugna no es ver un ‘69′ protagonizado por un peludo kazajo y un viejo de 120 kilos, sino las reacciones de la gente ante las preguntas pretendidamente ingenuas de Sacha Baron Cohen (ficticias, of course… pero basadas en la vida real, no hay más que ver el telediario). Borat ridiculiza religiones, convencionalismos, opiniones políticamente correctas. Y son los mismos objetivos de Borat quienes se ponen en evidencia.
Lo que está claro es que os encantará… o bien os repugnará.
Tanto el título original de esta película (Funny face) como el de su versión española hacen justicia a uno de los rostros más bellos que ha dado el cine: Audrey Hepburn. Tras darse a conocer con Vacaciones en Roma, Sabrina y Guerra y Paz, la actriz se puso a las órdenes de Stanley Donen en 1957 para protagonizar este musical junto a Fred Astaire. El argumento era una recreación del cuento de la Cenicienta: Hepburn encarna a Jo, una librera mustia que sueña con ser una bohemia en París. Por su parte, Astaire es un reputado fotógrafo de moda que da con ella por casualidad y la convierte en una estrella de las pasarelas. La pareja se enamora, pero durante el viaje a la capital francesa surgirán problemas.
He aquí una de las causas por las que Fred Astaire tenía sus dudas antes de participar en la película: la diferencia de edad con Audrey Hepburn. Era insultante. Él acababa de cumplir 58 años y ella apenas tenía 28. El actor de Nebraska temía que le consideraran un ‘asalta cunas’ o algo por el estilo. Pero Stanley Donen sabía que Astaire era el mejor bailarín de Hollywood, y para que el musical tuviera éxito su presencia era básica. Lo mismo que Hepburn, el rostro de moda de la época. Junto a ellos, el director añadió a la también veterana Kay Thompson, que sería el personaje más superficial al encarnar a la directora de la revista para la que trabajará Jo. Y el cóctel salió bien.
Presentado el reparto, vayamos con la música. El tema central es el que da título a la película: “I love your funny face! Your sunny, funny face!”, le canta Fred a Audrey. Llegados a este punto, abstenerse los no románticos, pues todas las canciones tienen el amor como protagonista. Las más representativas son “He loves and she loves” y “Wonderful”, verdaderas declaraciones de amor que harán saltar las lágrimas a los más bizcochones y desesperarán al resto. Y además de canciones, hay bailes muy logrados como “Bonjour París!” o “Think pink!”, donde Audrey Hepburn nos demuestra que está al mismo nivel que Fred Astaire cuando se trata de mover el esqueleto.
Julio Medem es un director controvertido. Sus películas no dejan indiferente a nadie. Para algunos, Los amantes del círculo polar es la más bella historia de amor jamás contada; para otros, una lánguida novela romántica llevada al cine. Qué decir de Lucía y el sexo, que escandalizó por la relación explícita de Tristán Ulloa y Paz Vega. Así que la polémica estaba servida desde el momento en que Medem acometió el proyecto de La pelota vasca. Y es que el tema se las traía: analizar el conflicto vasco desde todas las perspectivas posibles.
A través de múltiples entrevistas y horas de grabaciones en los lugares más hermosos del País Vasco, Julio Medem realiza un collage demostrativo sobre lo que defienden unos y otros. Bien es cierto que no están todos, pues el Partido Popular no quiso formar parte de un documental donde aparecía, por ejemplo, uno de los fundadores de la banda terrorista ETA. Así que el retrato es incompleto. Sin embargo, resulta interesante el contraste entre las ideologías de los entrevistados y las aportaciones al debate desde campos tan diversos como la política, la filosofía o la historia.
Quizá el aspecto más polémico de La pelota vasca es la comparación que hace el director entre las víctimas de ETA y los familiares de los presos. El testimonio de Eduardo Madina, joven socialista que perdió las piernas en un atentado etarra, se solapa con el de Anika Gil, torturada por la Guardia Civil sin motivo aparente. También se pone al mismo nivel a una mujer que perdió a su marido por culpa de ETA y a los hermanos de un preso que tienen que desplazarse miles de kilómetros para visitarle. Sin duda unos pasajes espinosos que fueron muy criticados por el PP y la Asociación de Víctimas del Terrorismo.
Pero La pelota vasca es un documental que sirve para entender muchas cosas. A nivel histórico, se nos explican las bases de quienes defienden la existencia e independencia de la llamada Euskal Herria. Esta tesis la defiende el historiador Tomás Urzainki. El filósofo Javier Sadaba, por su parte, intenta desmitificar la idea de que el nacionalismo es algo inmoral y excluyente, como quiere hacerse ver desde determinados partidos políticos. También hay declaraciones del lehendakari Juan José Ibarretxe y del ex presidente del gobierno español, Felipe González, que habla (poco) del GAL.
En cualquier caso, el objetivo de Medem era crear un documental polifónico sobre el País Vasco, ir más allá de los ‘buenos y malos’, adentrarse en los matices que a veces se nos escapan. Para ello, La pelota vasca se editó en una versión extendida de 7 horas de duración con todas las entrevistas completas que no cupieron en la versión comercial, de apenas 2 horas. También se editó un libro con la trascripción de las entrevistas y se abrió un foro de debate para que todo el mundo expresara su opinión. Porque esa era la intención de La pelota vasca: dar voz a todas las partes protagonistas.
Además, Julio Medem tiene previsto rodar una película de ficción llamada Aitor. La piel contra la piedra, que tratará de un hombre vasco en dos espacios de tiempo: entre los años 1976 y 1978, y en el año 2004. En palabras del director, el film será “una metáfora y una utopía de lo vasco, una sociedad profundamente plural”.
A mediados de los noventa se produjo un ‘boom’ cinematográfico relacionado con el terror adolescente. De la noche a la mañana aparecieron multitud de películas en las que un grupo de chicos y chicas padecían las tendencias maníacas de un asesino que muchas veces era de su edad. El film que abrió la veda fue Scream (1996). Su director, Wes Craven, ya era conocido por haber sido el inspirador de Pesadilla en Elm Street, la saga del malvado Freddy Krueger. Sus películas posteriores no alcanzaron mismo nivel… Hasta que ideó una historia atrayente para el público juvenil, con gancho. Una historia con estos ingredientes…
Llamadas. Seguramente la mejor escena de Scream es la primera. Casey (Drew Barrymore) está sola en casa, haciendo palomitas y esperando la llegada de su novio. De repente, recibe una llamada inquietante. Es una voz distorsionada que le hace preguntas sobre películas de miedo. Al principio, Casey pasa de él y le planta cara. Pero entonces el anónimo empieza a dar pruebas de su poder… Por ejemplo, matando al pobre novio en el jardín y amenazando con entrar en la casa. Las llamadas se repiten una tras otra, Casey responde preguntas implorando que el juego termine, pues si se equivoca ella también morirá… Éste es un recurso que Wes Craven utilizará a lo largo del film y que resulta muy efectivo para lograr la tensión del espectador. La versión española de Scream tenía como subtítulo «Vigila quién llama».
Tras el gran éxito cosechado por George Lucas con la primera película de La Guerra de las Galaxias estaba cantado que tarde o temprano contemplaríamos una secuela. Lucas cedería para la realización de la misma su silla a Irvin Kershner (por aquello de que otra sensibilidad dotaría al conjunto de otro estilo) y el bueno de George figuraría en los créditos como director ejecutivo.
El refranero popular dice que segundas partes nunca fueron buenas; sin embargo El Imperio Contraataca que se estrenó en 1980 es sin duda la mejor de todas las películas de la saga. Y es que al contar con los mismos personajes profundiza en nuestro conocimiento de algunos elementos del primer filme que habían podido quedar en duda. Y sobre todo plantea el complicado triángulo amoroso que forman Leia, Han Solo y Luke. Sin duda alguna uno de los elementos claves de toda la saga, Star Wars dejaba de ser una space opera inocentona con final feliz para convertirse en una oscura epopeya genialmente realizada.
En lugar de mantener a los héroes unidos los separan y así dividen nuestros puntos de interés: Han, Leia, Chewy y C3PO son perseguidos hasta enfrentar la traición de un antiguo camarada de Han: Lando Calrissian, en la Ciudad de las Nubes Bespin. Luke se dirige con R2-D2 al planeta Dagobah donde será entrenado por el maestro Yoda. Quizá se incluyan en estas secuencias los momentos más cargados de simbolismos de todo el universo Star Wars.
Cuando empezó el rodaje de Solo ante el peligro, Gary Cooper estaba en un momento delicado. La prensa había desvelado su romance con una amante de dudosa reputación y padecía una úlcera de estómago que pronto desembocaría en cáncer. Su prestigio y su salud estaban contra las cuerdas, así que no le debió resultar muy complicado lograr ese rictus de hastío del sheriff Will Kane. En su cara se refleja la amargura de quien es abandonado por su gente; en su andar desgarbado no existe la altanería del cowboy, sino el titubeo de quien se ve entre la espada y la pared. He aquí uno de los méritos de esta película: desmitificar el robusto carácter de los héroes del Far West.
Solo ante el peligro se rodó con una sencillez apabullante, sin grandes dispendios ni una trama rocambolesca. El director, Fred Zinnemann, jugó con un recurso muy efectivo: la acción se desarrolla en tiempo real. Son 80 minutos en los que el espectador asiste a una paulatina y angustiosa contrarreloj. Se sabe que en el ferrocarril de mediodía llegará un forajido con ganas de cargarse al sheriff por haberle mandado a la cárcel tiempo atrás. Will Kane, a punto de jubilarse y de casarse con Amy Fowler (Grace Kelly), necesita que el pueblo le devuelva los favores que él prestó en su día. Pero el pueblo se debate entre la cobardía y la hipocresía. Nadie tiene las agallas de pelear al lado del sheriff. Las manecillas del reloj avanzan inexorablemente. El ferrocarril llega puntual. Y Kane, haciendo gala de su sentido del deber, opta por hacer frente a su adversario.
La película contiene mucho más. Hay un buen puñado de secundarios de los que nos bastan pinceladas para saber qué razones tienen para no apoyar a Kane. Razones que caen por su propio peso, en la mayoría de los casos. También hay lugar para el duelo entre féminas (Grace Kelly vs. Katy Jurado), presente y pasado de Will Kane. Pero sobre todo hay una tensión latente muy conseguida. Ver a Gary Cooper recorriendo la villa de arriba abajo, buscando ayuda, pidiendo consejo a su mentor, recibiendo una negativa tras otra, cada vez más solo, cada vez más acuciado por el peligro, impresiona. Luego todo se precipita: el sucio duelo cuatro contra uno, sin reglas que valgan, y la providencial aparición de Amy, permiten un desenlace tan inusual como espléndido: el sheriff, asqueado de la hipocresía del pueblo, lanza su estrella al suelo y se marcha sin decir una sola palabra; sin mover un milímetro su mueca de amargura.

¿Si os digo que alguien ha reproducido casi todas las imágenes de la película de Stars Wars mediante los caracteres del teclado que tenéis delante me creeríais? ¿Y si además os digo que estas imágenes están animadas? Pues sí, en Star Wars Asciimation tenéis la prueba.
Todavía no están incluidas todas las escenas de la película, pero sí un gran número de ellas. El trabajo de chinos que se están pegando es espectacular, y poco a poco van añadiendo más. Personalmente me he quedado impresionado con lo que se puede llegar a representar ‘arrejuntando’ caracteres. Para los impacientes como yo, es posible pasar la animación a toda mecha a través del ‘very fast forward’: >>>.
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